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Ezequiel 24: Parábola de la olla hirviente

Pastor Lionel

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Ezequiel 24:19  Y el pueblo me dijo: ¿No nos declararás lo que significan para nosotros estas cosas que estás haciendo?

Ezequiel 24:20  Entonces les respondí: La palabra del Señor vino a mí, diciendo:

Ezequiel 24:21  «Habla a la casa de Israel: ‹Así dice el Señor Dios: «He aquí, voy a profanar mi santuario, orgullo de vuestra fuerza, encanto de vuestros ojos y deleite de vuestra alma; y vuestros hijos y vuestras hijas a quienes habéis dejado detrás, caerán a espada.

Ezequiel 24:22  «Haréis como yo he hecho; no cubriréis vuestros bigotes ni comeréis pan de duelo.

Ezequiel 24:23  «Vuestros turbantes estarán sobre vuestras cabezas y vuestro calzado en vuestros pies. No os lamentaréis ni lloraréis, sino que os pudriréis en vuestras iniquidades y gemiréis unos con otros.

Ezequiel 24:24  «Os servirá, pues, Ezequiel de señal; según todo lo que él ha hecho, haréis vosotros; cuando esto suceda, sabréis que yo soy el Señor Dios.»›

A Ezequiel no se le permitió guardar luto por la muerte de su esposa para poder mostrar a sus compatriotas cautivos que no debían guardar luto por Jerusalén cuando la destruyeran. Cualquier dolor personal que se sintiera pronto lo eclipsaría la tristeza nacional debido al horror de la destrucción total de la ciudad. Los individuos se consumirían por los pecados que provocaron la destrucción de la misma.

Os será por señal: Otra vez la experiencia personal de Ezequiel debe servir de guía al pueblo en época de infortunio.

Ezequiel 24:25  «Y tú, hijo de hombre, ¿no será que el día en que les quite su fortaleza, el gozo de su gloria, el encanto de sus ojos, el anhelo de su alma, y a sus hijos y a sus hijas,

Ezequiel 24:26  en ese día el que escape vendrá a ti con noticias para tus oídos?

Ezequiel 24:27  «En ese día se abrirá tu boca para el que escapó, y hablarás y dejarás de estar mudo. Y servirás para ellos de señal, y sabrán que yo soy el Señor.»

Por algún tiempo, a Ezequiel no se le permitió hablar excepto cuando Dios le daba un mensaje para que lo proclamara al pueblo. Esta restricción pronto terminaría, cuando destruyeran a Jerusalén y todas las profecías de Ezequiel acerca de Judá y Jerusalén se cumplieran.

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