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Ezequiel 23: Una alegoría sobre dos hermanas

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Ezequiel continúa su discusión en cuanto a las razones del juicio de Dios sobre la nación al usar otra alegoría. Compara a los reinos del norte y del sur con dos hermanas que se entregan a la prostitución. Los ciudadanos soberbios de Jerusalén se burlaron por mucho tiempo de su hermana la ciudad de Samaria, pensando que eran superiores. Sin embargo, Dios llamó prostitutas a ambas ciudades, esto fue un tremendo impacto para el pueblo de Jerusalén que pensaba que era recto. Así como el lenguaje figurado de este mensaje era estremecedor y desagradable para el pueblo, también son repugnantes nuestros pecados para Dios.

Ezequiel 23:1 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo:

Ezequiel 23:2 Hijo de hombre, había dos mujeres, hijas de una madre,

Ezequiel 23:3 que se prostituyeron en Egipto; se prostituyeron en su juventud. Allí fueron palpados sus pechos y allí fueron acariciados sus senos virginales.

Ezequiel 23:4 Sus nombres eran Aholá, la mayor, y Aholibá, su hermana. Vinieron a ser mías y dieron a luz hijos e hijas. Y en cuanto a sus nombres, Aholá es Samaria y Aholibá es Jerusalén.

Una alegoría sobre dos hermanas, Ahola (Samaria) y Aholiba (Jerusalén), que hace énfasis en la infidelidad de Israel en relación con otras naciones.

Ahola : Significa «su propio tabernáculo», y Aholiba quiere decir «mi tabernáculo está en ella».

Ezequiel 23:5 Y Aholá se prostituyó cuando era mía; y se apasionó de sus amantes, los asirios, vecinos suyos,

Ahola cometió fornicación (concertó alianzas políticas a espaldas de Jehová) cuando varios de sus reyes pagaron tributo a Asiria: Jehú a Salmanasar III; Joacaz a Adad-Nirari; Menahem a Tiglat-pileser; y Oseas a Salmanasar V.

Ezequiel 23:6 vestidos de púrpura, gobernadores y oficiales, todos ellos jóvenes apuestos, jinetes montados a caballo.

Vestidos de púrpura : El ejército asirio estaba vestido de púrpura (o de azul).

Ahola (que significa «tabernáculo de ella»), el reino del norte de Israel, la sedujeron los gallardos asirios a apartarse de Dios, con sus hermosas ropas y puestos de poder. El pueblo codiciaba juventud, fuerza, poder, riqueza y placer, las mismas cualidades que la gente de hoy piensa que le traerán felicidad. Pero los encantadores asirios apartaron a Israel de Dios.

Ezequiel 23:7 Cometió sus prostituciones con ellos, con lo más selecto de los asirios; y con todos los que se había apasionado, con todos sus ídolos se contaminó.

Ezequiel 23:8 Y no abandonó sus prostituciones de Egipto; pues con ella muchos en su juventud se habían acostado, y acariciaron sus senos virginales y derramaron sobre ella su pasión.

Ezequiel 23:9 Por tanto, la entregué en manos de sus amantes, en mano de los asirios, de los que se había apasionado.

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