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Ezequiel 16: Infidelidad de Jerusalén

Pastor Lionel

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Ezequiel 16:9 Te lavé con agua, lavé tus sangres de encima de ti y te ungí con aceite.

Ezequiel 16:10 Luego te puse un vestido bordado, te calcé de tejón, te ceñí de lino y te cubrí de seda.

Te vestí de bordado : Tipo de vestimenta utilizada por la realeza. Te calcé de tejón: El mismo material que cubría el tabernáculo.

Ezequiel 16:11 Te atavié con adornos, puse brazaletes en tus brazos y un collar en tu cuello.

Ezequiel 16:12 Puse joyas en tu nariz, zarcillos en tus orejas y una hermosa corona en tu cabeza.

Ezequiel 16:13 Así fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido bordado era de lino fino y seda. Comiste flor de harina de trigo, miel y aceite. Fuiste embellecida en extremo y prosperaste hasta llegar a reinar.

Ezequiel 16:14 Tu fama se difundió entre las naciones a causa de tu belleza, que era perfecta por el esplendor que yo puse sobre ti, dice Jehová, el Señor.

Y salió tu renombre : Esto fue así sobre todo en tiempos de David y Salomón.

Ezequiel 16:15 »Pero confiaste en tu belleza,[c] te prostituiste a causa de tu fama y derramaste tu lujuria sobre cuantos pasaban. ¡Suya fuiste!

Te prostituiste : Implica no solamente el adulterio, sino la lujuria. Se entregaba a cuantos pasaban junto a ella; y, en lugar de hacerse pagar por sus servicios, pagaba a sus amantes.

Dios se preocupó y amó a Judá, solo para verlo irse en pos de otras naciones y sus dioses falsos. La nación había crecido a la madurez y se había vuelto famosa, pero se olvidó de quién le había dado la vida (16.22). Esta es una ilustración de adulterio espiritual (llamado apostasía: apartarse del único Dios verdadero). En la medida en que usted se vuelve sabio y más maduro, no se aparte del Unico que realmente lo ama.

Ezequiel 16:16 Tomaste de tus vestidos, te hiciste diversos lugares altos y fornicaste sobre ellos. ¡Cosa semejante nunca había sucedido ni volverá a suceder!

Ezequiel 16:17 Tomaste asimismo tus hermosas alhajas de oro y de plata, que yo te había dado, te hiciste imágenes de hombre y fornicaste con ellas.

Ezequiel 16:18 Tomaste tus vestidos de diversos colores y las cubriste, y mi aceite y mi incienso pusiste delante de ellas.

Ezequiel 16:19 Mi pan también, que yo te había dado, la flor de harina, el aceite y la miel, con lo que yo te mantuve, lo pusiste delante de ellas para olor agradable; y fue así, dice Jehová, el Señor.

Ezequiel 16:20 Además de esto, tomaste tus hijos y tus hijas que habías dado a luz para mí, y los sacrificaste a ellas para que fueran consumidos. ¿Eran poca cosa tus fornicaciones,

Los cananeos practicaron el sacrificio de niños antes de que Israel invadiera su tierra. Sin embargo, estaba estrictamente prohibido por Dios. En tiempos de Ezequiel, no obstante, el pueblo estaba sacrificando abiertamente a sus propios hijos. Jeremías confirmó que esta era una práctica usual. Debido a tales actos perversos entre el pueblo y el sacerdocio, el templo ya no era un lugar en el que Dios pudiera habitar. Cuando Dios abandonó el templo, dejó de ser el guía y el protector de Judá.

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