Exodo

Pastor Lionel

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Dios rescató a Israel por medio de su líder Moisés y a través de poderosos milagros. La celebración de la Pascua era un recordatorio anual de su escape de la esclavitud. Dios nos libera de la esclavitud del pecado. Jesucristo celebró la Pascua con sus discípulos en la Última Cena y luego prosiguió a librarnos del pecado al morir en nuestro lugar.

Dios sacó a Israel de la esclavitud usando las plagas, el heroico valor de Moisés, el milagro del Mar Rojo y los Diez Mandamientos. Dios es un guía confiable. Aunque Dios es todopoderoso y puede hacer milagros, normalmente nos guía a través de un líder sabio y un esfuerzo comunitario. Sus palabras nos dan la sabiduría para tomar decisiones a diario y para gobernar nuestras vidas.

El sistema legislativo de Dios constaba de tres partes. La primera, eran los Diez Mandamientos, que contenían los absolutos de la vida moral y espiritual. La segunda, era la ley civil, que daba reglas al pueblo para gobernar sus vidas. La tercera, era la ley ceremonial, que mostraba los patrones para construir el tabernáculo y para la adoración. Dios le enseñaba a Israel la importancia de decidir así como la de la responsabilidad. Cuando obedecieron las condiciones de la ley, Él los bendijo; si se olvidaban o lo desobedecían, Él los castigaba o permitía que sucedieran calamidades. Muchos grandes países del mundo basan sus leyes en el sistema moral establecido en el libro de Éxodo. La ley moral de Dios aún es válida.

Dios fundó la nación de Israel para ser fuente de verdad y de salvación para todo el mundo. Su relación con su pueblo fue amorosa aunque firme. Los israelitas no tenían ejército, ni escuelas, ni gobernadores, ni alcaldes, ni policía cuando salieron de Egipto. Dios tenía que instruirlos en sus leyes constitucionales y en sus prácticas diarias. Les enseñó cómo adorarlo y cómo tener fiestas nacionales. La recientemente formada nación de Israel tenía todas las características del comportamiento de los cristianos actuales. Con frecuencia somos desorganizados, algunas veces rebeldes, y otras victoriosos. La Persona y la Palabra de Dios siguen siendo nuestra única guía. Si nuestras iglesias reflejan su liderazgo, serán efectivas en el servicio a Dios.

Éxodo relata más milagros que cualquier otro libro del Antiguo Testamento y es famoso por contener los Diez Mandamientos.

Moisés, cuyo nombre significa «sacado de las aguas», es la figura central de Éxodo. Encarna al profeta hebreo que guió a los israelitas fuera de Egipto. Tradicionalmente se le atribuye la autoría de Éxodo. Cuatro pasajes de este libro ofrecen un fuerte apoyo a la tesis de que Moisés escribió tal vez la mayor parte del texto (17.14; 24.47; 34.27). A través de varios acontecimientos y encuentros cara a cara con Dios, Moisés recibió la revelación de aquellas cosas que el Señor quería dar a conocer. Entonces, inspirado por el Espíritu Santo, Moisés comunicó su revelación al pueblo hebreo, tanto de forma oral como escrita.

La interpretación conservadora establece la muerte de Moisés alrededor del año 1400 a.C., de manera que el libro de Éxodo debe haber sido compilado durante los cuarenta años anteriores, mientras se hallaba aún en el desierto.

El libro de Éxodo constituye la continuación del relato de Génesis, y trata del desarrollo de un pequeño grupo de setenta personas dentro de una nación de varios millones de habitantes. Los hebreos vivieron en Egipto 430 años, la mayor parte de ellos en la servidumbre. Éxodo recoge la historia de Moisés, la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud, el viaje desde Egipto al monte Sinaí, donde recibieron las tablas de la Ley de Dios, y sus instrucciones sobre cómo construir el tabernáculo. Termina con la edificación del tabernáculo como morada de Dios.

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