Éxodo 7: Jehová comisiona a Moisés

Se ha hecho notar que las primeras nueve plagas vinieron en tres ciclos de tres plagas cada uno. La primera, la cuarta y la séptima vinieron después de una advertencia hecha por Moisés al faraón en encuentros al aire libre. El segundo ciclo, o sean la segunda, quinta, y octava plagas, vino después de advertencias en encuentros con faraón en el interior del palacio. La tercera, sexta, y novena plagas vinieron sin aviso previo. En la siguiente tabla se ilustran los ciclos:

Primer ciclo (Advertencia fuera de palacio)

1. Sangre

4. Moscas

7. Granizo

Segundo ciclo (Advertencia en palacio)

3. Ranas

5. Ganado

8. Langostas

Tercer ciclo (Sin advertencia)

3. Piojos

6. Ulceras

9. Tinieblas

En el esquema se nota el crecimiento dramático de la intensidad de las plagas: Comienzan como molestias; progresivamente, por la terquedad del faraón, afectan la vida económica del país, y finalmente vienen las tinieblas, el preludio a la muerte de los primogénitos de los egipcios.

En el AT hay listas de las plagas también; sin embargo, no concuerdan en todo con los detalles que se dan en Exodo. Ninguna explicación de las diferencias presentadas hasta ahora es completamente satisfactoria. Posiblemente la respuesta está en reconocer el estilo poético de los Salmos, que procura más bien el ritmo para acompañar la verdad teológica presentada en vez de seguir el orden estrictamente cronológico de Exodo.

En cuanto al NT, hay referencias a las plagas solamente en Apocalipsis 8 y 16. Aquí también se encuentran en una forma modificada. En Apocalipsis se trata de siete copas de juicios, y se repite la frase pero no se arrepintieron como un recuerdo de la resistencia obstinada del faraón a la obra de Jehová . Con la literatura apocalíptica vale la pena recordar el significado hebraico de los números. Estos juegan un papel importante en lo que un autor inspirado quiere enseñar. El uso teológico de los números a veces puede explicar la razón de las modificaciones encontradas en los textos: Tres es el símbolo de deidad; cuatro representa el mundo; seis es el número de la maldad o lo imperfecto; siete es el número perfecto; diez representa lo completo; y doce es el número ideal.

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