Éxodo 7: Jehová comisiona a Moisés

La relación íntima entre la palabra de Jehová y el milagro se ve. Dios no manda milagros solamente para diversión popular ni para satisfacer una curiosidad escéptica. El milagro siempre tiene un propósito redentor e instructivo. Cuando el faraón pidió que le mostrasen «señales», o prodigios (heb. mopeth), el milagro de la vara tuvo dos propósitos: Uno fue el de convencer al faraón que Jehová había enviado a Moisés para librar a su primogénito; el segundo fue el de convencer a Israel de que la liberación vendría por medio del poder divino y no por su propia capacidad.

La vara

La vara era un objeto indispensable para el pastor. Tenía varios usos:

(1) Servía para suplementar la fuerza y el equilibrio del pastor cuando tenía que escalar montañas o saltar piedras en busca de algún animal extraviado.

(2) Servía para separar a unas ovejas de otras en ocasiones necesarias. Se utilizaba la curva para detener a una oveja rebelde, y el palo servía como una pared para encerrar a varias.

(3) Servía de arma de defensa o de agresión. El pastor podría defenderse de los animales silvestres con su vara, y podría utilizarla para matar víboras o animales agresivos.

(4) Servía como símbolo de autoridad. Se alzaba sobre el mar para partir las aguas y permitir el paso de los israelitas en terreno seco. Se utilizaba para señalar el momento de ataque para el ejército de Israel.

(5) Servía de instrumento de preservación de los israelitas, cuando Moisés utilizó la vara para golpear la roca y salió agua para todos.

A petición del faraón Aarón echó su vara delante de él y ésta se convirtió en una serpiente. El prodigio en sí llegó a tener un significado más allá del simple hecho de la transformación; cuando el faraón llamó a los hechiceros, ellos con sus encantamientos hicieron lo mismo. Sin embargo, la vara de Aarón se tragó las varas de ellos. El milagro tuvo un sentido doble; la vara se convirtió físicamente en una serpiente y, al tragarse las varas de los magos, declaró el poder victorioso de Jehová sobre los egipcios y sobre sus dioses.

El texto masorético cambia la palabra serpiente usada anteriormente, (nahas) por un término más genérico (tannin) que incluye el concepto de un reptil en el sentido de un “monstruo marino” o hasta un “cocodrilo”, el símbolo de Egipto. Se vuelve a emplear otra vez la primera palabra (nahas) cuando se refiere al incidente. Evidentemente el autor usó deliberadamente el término genérico en la introducción al relato de la plagas para asegurarse de que su auditorio israelita entendiera el doble significado del milagro: el poder de Jehová sobrepasaba al de Egipto e iba a tragarlo.

La magia tenía gran acogida en la vida egipcia, pero en Israel era combatida estrictamente. Cuando la vara de Aarón se convirtió en una serpiente, aparentemente los magos egipcios hicieron algo similar. Todavía en muchos países hay encantadores de serpientes venenosas. Pueden producir rigidez en un reptil aplicando presión en el cuello, la que cesa al soltarlo, por lo que deben recogerlo en tal caso por el cuello y no por la cola. Al tirar los magos sus varas (¿serpientes rígidas?) al suelo, se convirtieron en serpientes), y la vara verdadera (de Dios) se tragó las varas de ellos.

A pesar del milagro, el corazón del faraón se endureció (hazaq), y no los escuchó, tal como Jehová había dicho.

Las plagas : El señorío de Jehová.

La trama o tema central trata de los eventos que llevaron a la liberación del pueblo. Simultáneamente, en una forma magistral, se desarrollaron tres tramas secundarias que aumentan el drama de los encuentros y ayudan a mantener el interés en el relato:

(1) El conflicto entre Jehová y los dioses (o la teología) de los egipcios. Fue más bien una confrontación teológica y no tanto una demostración de poder divino.

(2) El cambio de actitud de los líderes egipcios hacia Jehová y su siervo Moisés. De despreciarlos, ponerlos en ridículo y divertirse con ellos, poco a poco fueron llegando a tomar en serio a Moisés y a la autoridad de Jehová .

(3) La presión constante de faraón para negociar con Moisés para reducir las demandas de Jehová . El egipcio buscó un arreglo con Moisés para no perder su prestigio ni a Israel. Quiso regatear con Dios. En todo esto se ve a Dios ablandando el corazón endurecido de un tirano cruel.

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