Éxodo 7: Jehová comisiona a Moisés

Dramáticamente, Dios convirtió las aguas del Nilo en sangre para mostrar a Faraón quién era El. ¿Ha deseado en algunas ocasiones que suceda un milagro para estar seguro de Dios? Dios le ha dado a usted el milagro de la vida eterna por medio de la fe en El, algo que Faraón nunca obtuvo. Este es un milagro silencioso y, aunque es menos evidente en este momento, es tan extraordinario como cuando convirtió el agua en sangre. El deseo de señales espectaculares puede hacernos desconocer los milagros más sutiles que Dios está realizando a diario.

Éxo 7:18 Y los peces que hay en el río morirán, y hederá el río, y los egipcios tendrán asco de beber el agua del río.

Éxo 7:19 Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón: Toma tu vara, y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ríos, sobre sus arroyos y sobre sus estanques, y sobre todos sus depósitos de aguas, para que se conviertan en sangre, y haya sangre por toda la región de Egipto, así en los vasos de madera como en los de piedra.

Éxo 7:20 Y Moisés y Aarón hicieron como Jehová lo mandó; y alzando la vara golpeó las aguas que había en el río, en presencia de Faraón y de sus siervos; y todas las aguas que había en el río se convirtieron en sangre.

Algunos creen que esto significa que el Nilo estaba contaminado por una capa de fino polvo rojo que Dios había traído con la subida de las aguas del río. Pero es más probable que el texto indique que las aguas del Nilo se volvieron sangre.

Egipto era una gran nación, pero la mayor parte de la población se encontraba en las márgenes del río Nilo. Esta vía fluvial de casi cinco mil quinientos kilómetros era realmente un río de vida para los egipcios. Hacía posible la vida en una tierra que estaba prácticamente desierta al proporcionar agua para beber, para la agricultura, para el aseo y para la pesca. La sociedad egipcia era un cinturón de civilización alineado en las márgenes de esta fuente de vida y raramente se adentraba en el desierto que la rodeaba. Sin el agua del Nilo, Egipto no podía haber existido. ¡Imagínese la consternación de Faraón cuando Moisés convirtió este río sagrado en sangre!

Éxo 7:21 Asimismo los peces que había en el río murieron; y el río se corrompió, tanto que los egipcios no podían beber de él. Y hubo sangre por toda la tierra de Egipto.

Éxo 7:22 Y los hechiceros de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos; y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó; como Jehová lo había dicho.

Éxo 7:23 Y Faraón se volvió y fue a su casa, y no dio atención tampoco a esto.

Éxo 7:24 Y en todo Egipto hicieron pozos alrededor del río para beber, porque no podían beber de las aguas del río.

Éxo 7:25 Y se cumplieron siete días después que Jehová hirió el río.

Las diez plagas de Egipto

1. Sangre
El corazón de Faraón se endureció
2. Ranas
Faraón pide perdón, promete libertad al pueblo (8.8), pero endureció su corazón
3. Piojos
Faraón se endureció
4. Moscas
Faraón transa), pero se endureció
5. Enfermedad del ganado
Faraón se endureció
6. Sarpullido
Faraón se endureció
7. Granizo
Faraón pide perdón (9.27), promete libertad, pero se endureció
8. Langostas
Faraón transa, pide perdón, pero se endureció
9. Oscuridad
Faraón transa, pero se endureció
10. Muerte de los primogénitos
Faraón y los egipcios ruegan a Israel que abandone Egipto
Dios multiplica sus señales y prodigios en la tierra de Egipto, de manera que los egipcios sepan que él es el Señor.

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