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Éxodo 4: Moisés vuelve a Egipto

La libertad es un concepto noble. ¿Es la libertad un ideal para uno solo, o para todos? ¿Estamos dispuestos como Moisés a sacrificar la ambición personal para que otros la tengan?

3. Nunca se es demasiado viejo para servir a Dios. Moisés tenía ochenta años y Aarón ochenta y tres cuando salieron de Egipto. Moisés no se dio por vencido por su edad, y no estuvo dispuesto a dejar la tarea de luchar por la injusticia a los más jóvenes. Bajo la dirección del Señor puso su sabiduría y madurez a la disposición de los demás.

1. Cuando Moisés y Aarón fueron al faraón por primera vez se dieron cuenta inmediatamente que no podrían libertar al pueblo con sus propios esfuerzos. Muchas veces en la historia bíblica los hombres aprendieron que no se hace la obra del Señor por medio de la capacidad humana. Gedeón ganó la victoria sobre los madianitas con solamente 300 hombres escogidos que llevaban teas, cántaros y trompetas. Ciertamente el Señor los guiaba. Cuando el remanente volvió del cautiverio babilónico en 536 a. de J.C. y quiso reedificar el templo, encontró oposición por todos lados. Dios mandó dos profetas para dirigir la obra, Hageo y Zacarías. Ellos entendieron que el templo sería levantado únicamente con la ayuda del Señor. Zacarías dijo: «No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los Ejércitos». Estos hombres de fe no presumían de la ayuda de Dios, sino dependían de ella. La victoria final quedaba en las manos del Señor, y él obraba de acuerdo con su plan y soberanía.

2. Moisés tuvo una revelación más completa acerca de Dios que la que recibió Abraham. Los discípulos de Cristo recibieron una revelación acerca de Dios que era mejor que la que recibió Moisés. Esto no indica que la revelación más temprana era errónea, sino que no era tan completa como la siguiente. La revelación final se encuentra en el Cordero de Dios quien «se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo. . . haciéndose obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz!». La revelación de Dios vino por hechos históricos y en una forma progresiva que concordaba con la necesidad del momento y con la capacidad de las personas de recibir la verdad. Esto no implica que cada generación conoce más acerca de Dios que las anteriores. Algunas generaciones rechazaron la verdad de Dios y otras tuvieron que aprender las verdades básicas otra vez. La revelación progresiva no concuerda con la teoría de evolución que implica una progresión lineal desde un nivel inferior hasta uno superior. Al contrario, significa que Dios se reveló lo necesario al momento preciso. La revelación subsecuente no anuló la anterior (en contra del concepto dialéctico), sino abrió una nueva dimensión a la verdad ya entregada. La revelación que Moisés recibió tuvo una dimensión mayor que la de Abram tanto como la de Cristo es superior a la que Moisés recibió.

3. La salvación de Dios es liberación de toda clase de servidumbre.

4. El amor de Dios es constante y continuo.

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