Éxodo 23: Leyes humanitarias

Jehová luchó a favor de Israel por medio de las plagas, las piedras, las tormentas, y los temblores—la naturaleza estaba a la disposición del Señor para infundir terror y confusión a los enemigos del pueblo. Se creía el pueblo en la “guerra santa”.

La avispa puede interpretarse de varias maneras:

(1) Podría ser un insecto muy molesto y común en Palestina. Sería un aliado y agente de Jehová para arrojar a los habitantes de la tierra;

(2) podría referirse a los egipcios cuyo símbolo (de bajo Egipto) era un avispón; es decir, mientras que Israel estuviera en el desierto los egipcios debilitarían a Canaán (o aún pudo haber sido otro poder militar);

(3) podrían ser acontecimientos sobrenaturales que producirían las victorias.

Poco a poco los echaré de tu presencia indica una conquista lenta de la tierra, y la razón dada por la tardanza en echar a los cananeos no concuerda con la traducción tradicional del número elevado de israelitas que salieron de Egipto.

Las fronteras indicadas fueron alcanzadas únicamente durante el reinado de David; bajo el de Salomón comenzó el proceso lento de la pérdida del territorio. Las fronteras iban desde el mar Rojo, “el mar de los Juncos”, es decir, desde el ramal más oriental del mar Rojo o golfo elanítico (de Aqaba) hasta el Mediterráneo, el mar de los filisteos; desde allí se incluía el desierto, el desierto arábigo o el de Arabia Pétrea, hasta el Río, es decir, el Eufrates, la frontera natural de Mesopotamia.

El Libro del Pacto termina con otra exhortación a la fidelidad exclusiva a Jehová . El hacer pactos con otros pueblos indicaría la necesidad de reconocer a sus dioses aunque se negaran a adorarlos personalmente. Los únicos habitantes en la tierra prometida debían ser aquellos que hacían el pacto exclusivo con Jehová . Se debía evitar el peligro de la coexistencia de cultos; la cultura avanzada y la moralidad baja de los cultos cananeos serían una tentación excesivamente grande para la fe nueva e inmadura de Israel.

Por medio de la legislación, se nota una sociedad primitiva de vida nómada con advertencias para una vida sedentaria de características simples y agrícolas; no hay ciudades, no hay comercio bien desarrollado, no hay rey, ni existen referencias a una autoridad central. Se anticipa un desarrollo económico y se imponen leyes humanitarias y progresivas para las clases menos privilegiadas.

La sociedad se une bajo una autoridad religiosa y se discuten tensiones sociales y religiosas. Se advierte contra un sincretismo religioso; se condenan abusos serios en la sociedad, y se dirige la atención hacia las injusticias contra los más débiles, es decir, contra los esclavos, los pobres, las mujeres, las viudas, los huérfanos. Es el primer paso para unir y aplicar el significado de los principios eternos del Decálogo (las leyes apodícticas) en la sociedad cotidiana por medio de estatutos (las leyes casuísticas).

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