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Éxodo 15: Cántico de Moisés y de María

Pastor Lionel

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La falta de agua.

La primera ocasión de la sed era por razón de no encontrar agua potable. La segunda era por falta completa del líquido. Desde Elim el pueblo entró en el desierto de Sin que se ubica en la parte sur de la península de Sinaí cerca del lugar tradicional del monte Sinaí, o Jebel Musa.De allí se movió por etapas hasta Refidim que se ha identificado con el Wadi Refayid. La ubicación está cerca de Horeb, o el monte Sinaí.

Según el mandato del Señor, el pueblo acampó en Refidim donde no había agua para que el pueblo bebiese (v. 1). Por eso, el pueblo altercó con Moisés pidiendo que les diera agua. Altercar viene del verbo rib que significa «criticar», «disputar», o «litigar», y se lo relaciona con el nombre Meriba o «altercado».

¿Por qué ponéis a prueba a Jehová ? La palabra prueba viene de la raíz nasah y quiere decir «probar», «poner a prueba», o «tentar». Aparece en el nombre Masá, o «prueba». Moisés condenó al pueblo por poner a Jehová a prueba. Era Dios quien debía poner a Israel a prueba, no al revés.

El pueblo acusó a Moisés de traerlo al desierto para matarlo de sed y estaba tan enojado con él que hasta quiso apedrearlo.

Moisés clamó a Jehová pidiendo dirección y el Señor le indicó que fuese a la peña de Horeb tomando consigo algunos ancianos del pueblo y la vara con la cual golpeó el Nilo. El Señor le dijo que estaría delante de él sobre la peña, y que, al llegar, golpeara la roca con la vara y saldría agua de la peña para que el pueblo bebiera. Dios es la fuente de agua que da vida. Los ancianos tuvieron la responsabilidad de informar al pueblo de la provisión nueva hecha por el Señor para ellos.

La tradición judía dice que el agua de la peña seguía a Israel durante sus peregrinaciones en el desierto hasta su llegada a la tierra prometida. Parece que el apóstol Pablo se refería a esta tradición cuando dijo: Todos bebieron la misma bebida espiritual, porque bebían de la roca espiritual que los seguía; y la roca era Cristo.

Al lugar se le dio un nombre doble, Masá y Meriba, para que el pueblo recordara su tonta pérdida de fe en el Señor y el altercado con Moisés. Sin embargo, más allá de la provisión de agua, la lección mayor de la prueba fue la demostración de que el Señor estaba con ellos.

Con experiencias tan grandes era de esperar que la gente creciera en su fe y madurez espiritual. Sin embargo, tal como sucede con el resto de la humanidad, para Israel era difícil recordar las victorias de ayer cuando se enfrentaba a crisis nuevas en el camino.

Una vez más el Señor proveyó providencialmente lo que el pueblo necesitaba. Es inútil buscar una explicación racional del acontecimiento sugiriendo que Moisés pegó justamente a un manantial o vena cegada de agua de la roca. Si hubiera sido así, sería tanto un milagro de Dios utilizando la naturaleza como un hecho sobrenatural.

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