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Éxodo 15: Cántico de Moisés y de María

Pastor Lionel

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La alabanza de María

A María se la llama aquí hermana de Aarón. No se incluye el nombre de Moisés posiblemente por ser Aarón el mayor de los dos hermanos. Era costumbre que las mujeres celebraran una victoria con cantos y danzas. La frase enaltecido grandemente (v. 21) en el hebreo enfatiza la intensidad de la victoria y glorifica a Jehová ; la victoria en el mar le glorificó.

El viaje a Sinaí: la fe probada

En esta sección del libro se narra el viaje desde el mar Rojo hasta Sinaí. Es una parte de la historia de las peregrinaciones que continua en Números 10:17. El tema principal es la preservación del pueblo por medio de la providencia divina; sin embargo, no es una providencia que viene de la tierra misma por medio del trabajo de los hombres. Es una providencia que llega por medio de las provisiones milagrosas de Dios.

Al parecer de los recién librados esclavos, el desierto llegó a ser un capataz más cruel que los egipcios. Por causa de la servidumbre habían desarrollado una mentalidad servil y siempre se quejaban de las situaciones difíciles. Kelley observa: «La esclavitud deshumaniza, y sus víctimas pronto pierden la voluntad para resistir». Sus amos egipcios les habían provisto el sustento diario, y con las durezas del desierto añoraban la seguridad que habían conocido en Egipto. Al olvidarse de los duros años de servidumbre comenzaron a pensar en el pasado como algo lindo; era necesario que aprendieran la lección de confiar en la providencia de Jehová .

En el desierto no había panaderías ni carnicerías y el hambre los amenazaba. Era un lugar inhospitalario, y corrían el peligro de ser atacados por fieras y por feroces tribus aguerridas. Había poca agua, y siendo la gente tan numerosa, enfrentaban el peligro constante de morir de la sed. Las dificultades apagaron el ardor por la libertad que ardía tanto cuando estaban en Egipto y muchos no estuvieron dispuestos a pagar el precio por ella.

Con todo, Dios demostraba una y otra vez su amor hacia el pueblo. No se anticipaba a sus necesidades; sin embargo, al enfrentarlas, aun con sus quejas, les daba lo necesario. Ross dijo: «Deseaba que aprendieran a depender de él completamente; deseaba probar su fe en él y hacerla crecer». En el desierto se probó su fe. Tuvieron que usar la que tenían: Israel «tenía que probar su fe y hacerla crecer. El desierto era un gimnasio donde los músculos espirituales de Israel se estaban fortaleciendo» (íbid).

¿Por qué llevó Dios al pueblo por medio del mar y a través del desierto? Son varias las razones:

(a) No era fácil volverse atrás. El mismo mar que los protegía de los egipcios era un obstáculo que les impedía volver con facilidad.

(b) No serían amenazados por las tropas egipcias ni podrían ser sorprendidos fácilmente por ataques de tribus hostiles.

(c) Era para enseñarles a confiar completamente en Dios: tal como la libertad, el sustento vendría de él, y tendrían que aprender a caminar por fe y no por vista.

(d) Era para probar la fe.

(e) Era para usar la fe. Era para que Jehová les demostrase su amor bondadoso y su poder por medio de su presencia con ellos.

Se debe notar la triste tendencia del pueblo de murmurar y rebelarse contra Moisés y el Señor. Es un tema que corre por el libro de Exodo tanto como por Números y Deuteronomiox. Childs observa que hay dos patrones evidentes en las narraciones que tratan de las murmuraciones: El primero se relaciona con una necesidad legítima que el Señor suple milagrosamente; el segundo se presenta como una queja ilícita sin una base de necesidad real.

De igual manera, los autores subsiguientes en el AT, al referirse al período formativo nacional, presentan los dos lados. A veces miran el lado positivo como si fuera un período ideal; sin embargo, otras veces se refieren a las murmuraciones como rebeliones que profanaban el nombre de Jehová.

Algunos comentaristas consideran que los dos patrones indican diferentes autores o fuentes literarias; sin embargo, en vez de sugerir autores diferentes parece que son testimonios de la realidad histórica de la lucha interna del pueblo y son típicos de la vida humana. Israel, como pueblo, estaba psicológicamente en su «jardín de infantes nacional». Había momentos de gloria y momentos de fracaso. A través de todo, el autor hace énfasis en la actividad divina en elegir, librar, proteger e instruir a un pueblo para ser instrumento de la salvación universal.

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