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Éxodo 14: Los israelitas cruzan el Mar Rojo

Pastor Lionel

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En Moisés encontramos: : Educación egipcia; entrenamiento en el desierto; El más grande líder judío; puso en movimiento el éxodo; Profeta y legislador; registró los Diez Mandamientos; Autor del Pentateuco, pero al igual que todos tenía sus debilidades y errores : No pudo entrar a la tierra prometida por su desobediencia a Dios; No siempre reconoció y usó los talentos de otros;

De su vida aprendemos que: Dios prepara, luego utiliza, su programa es para toda la vida; Dios hace sus más grandes obras a través de gente débil

A Moisés lo vemos en Egipto, Madián, desierto de Sinaí de oficio Príncipe, pastor, líder de los israelitas. Hermano de María y Aarón. Esposo de Séfora. Padre de Gersón y Eliezer.

La estrategia divina.

En el primer día de viaje Israel llegó a Sucot, un lugar todavía dentro del territorio de Egipto. El segundo día llegó a Etam, que probablemente era una fortaleza egipcia situada en la frontera al este de Sucot. Desde este punto es imposible trazar la ruta con certeza, aunque se sabe que dejaron a Egipto desde el norte y fueron al desierto de Shur.

Por primera vez el texto indica que el Señor reveló su estrategia a Moisés. Jehová mandó que el pueblo diera vuelta y acampara cerca de Pihajirot. Evidentemente no lograba salir por causa de la defensa fronteriza de Etam. Por lo menos fue el informe que el faraón recibió de su agencia de información (la tropa de reconocimiento): “Andan errantes por la tierra; el desierto les cierra el paso“.

Con el cambio de dirección de la marcha se preparó el escenario para la confrontación final entre Jehová y el faraón. Una vez más el Señor endureció (hazak «apretar») el corazón del monarca para que persiguiera a Israel; sin embargo, Jehová mostró su gloria en lo que fue en realidad una última plaga, o el undécimo golpe. La tentación económica de mantener a Israel esclavizado era demasiado grande para el faraón. Todavía no se daba cuenta de que su adversario era Jehová y no Israel. Israel en su debilidad andaba errante todavía en tierra egipcia; sin embargo, Dios no era débil, y con su poderío iba a darle a Israel, y al mundo, una demostración más de su gloria que sería inolvidable. Por medio de sus hechos el Señor reveló su propósito redentor, aun para los egipcios. Trágicamente, el faraón nunca quiso admitir su humanidad frente al Señor. A pesar de su superioridad abrumadora en fuerza militar, el rey de Egipto no pudo evitar que los hijos de Israel escapasen al desierto.

El campamento nuevo.

No es posible identificar Pihajirot. La palabra Migdol significa «torre» o «fortín fronterizo.» Se hacen referencias a Migdol en los libros de Jeremías y Ezequiel; sin embargo, no se sabe si representa el mismo lugar. No se ha podido ubicar a Baalzefón («Señor del Norte», un sitio nombrado en honor de una deidad de Siria), aunque el nombre aparece en correspondencia del siglo sexto a. de J.C.

Los lugares eran bien conocidos por los israelitas y marcaban las pautas geográficas e históricas del nacimiento de su nación. Para nosotros se aclaran el drama y la grandeza del milagro hecho por Jehová cuando luchó a favor de Israel contra el ejército egipcio. Lo claro es que Israel dio vuelta, volvió al nordeste, y quedó acampado junto al mar. Desde el punto de vista de la estrategia humana, su situación pronto sería insostenible.

El seguimiento del faraónx.

Al recibir el informe de que Israel andaba errante y que el desierto lo tenía acorralado, el corazón del faraón y de sus servidores se volvió contra el pueblo. No era su intento luchar contra ellos, sino recapturarlos. Se preparó para una acción más bien policial y los persiguió con su caballería, con carros y jinetes. Desde los días de los hiksos los egipcios habían empleado caballos y carros de guerra; sin embargo, el elemento fundamental de su ejercito seguía siendo la infantería. El faraón no quería un ejército de marcha lenta, sino que buscó el elemento más móvil y rápido que tenía entre sus fuerzas. Entonces, unció su carro, y tomó 600 carros escogidos con sus oficiales y gente. El texto hebreo dice literalmente que «tomó 600 carros selectos, aun todos los carros [de los selectos] de Egipto». Los «escogidos» eran los más ligeros y eran relativamente pocos. Se dice que iban dos guerreros en cada uno de los carros. Con razón este elemento del ejército egipcio, tan bien equipado y entrenado, iba a causar pánico entre los israelitas.

Aunque los israelitas habían salido desde hacía varios días, debido al tamaño del movimiento de todo el pueblo y al cambio de dirección de la marcha, no habían salido del territorio egipcio. Al acercarse el ejército enemigo podía encontrarlos acampados junto al mar y atraparlos allí.

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