Comprometidos a Sembrar La Palabra de Dios

Éxodo 12: La Pascua

La gente consideraba la levadura como un poder misterioso y vivo. Debido al poder que tienen los cereales para fermentarse y contaminar una cosecha buena, se la miraba como un elemento destructivo, o maligno, y en la Biblia llegó a ser a menudo un símbolo de corrupción. Además de este festival, se usaba el pan sin levadura en otras comidas sagradas. Evidentemente, el pan simbolizaba quitar lo perverso de la vida.

El texto hebraico dice literalmente, Habréis de conmemorar este…; se entiende la palabra día). Lo que era el memorial no era el día, sino el quitar la levadura de las casas y la celebración abarcaba la semana entera. Para mantenerse viva la fe producida por el rescate, se ayudaba a la memoria por medio de una celebración anual dedicada a recordar el evento.

Durante la semana de la celebración no debían comer pan con levadura, y debían quitar la levadura totalmente de la casa. La pena de desobedecer la ley era que la persona era excluida de Israel, o ser excomulgado. Más tarde los rabinos especificaban los elementos producidos por cereales que debían ser sacados de la casa: cerveza, vinagre, potaje, almidón, cosméticos de las mujeres, la pasta usado por los escribas, etc..

Era una semana de descanso (un sábado) del trabajo normal. Sin embargo, se permitía la preparación de la comida necesari. Específicamente, el pan sin levadura simbolizaba el éxodo real de Egipto, mientras que la Pascua recalcaba más bien la liberación efectuada por medio de la plaga de muerte que azotó a los egipcios.

Al repetir las instrucciones en 13:3-10, Moisés agrega a la prohibición de no comer pan con levadura la frase, no comeréis nada que tenga levadura. Se deriva la palabra levadura de un verbo que quiere decir, ser agrio.

La fiesta recordatoria sería de suma importancia una vez que la gente llegara a la tierra de Palestina para enfrentar a pueblos con prácticas religiosas diferentes. Debían recordar su raíces para no ser llevados por los cultos paganos. El sincretismo siempre fue una amenaza para Israel. En Egipto Israel sobrevivió como una subcultura. A partir de la formación nacional en el desierto, se desarrolló una cultura sencilla, de un pueblo nómada con una fe monoteísta y una ética elevada. Al llegar a Canaán, esa cultura simple y elevada chocó con una vida pagana y sensual. Además, el problema se agravaba el problema por encontrarse el pueblo en contacto con una cultura más desarrollada técnica y económicamente. La fe de Israel iba a ser puesta a la prueba, y la semana conmemorativa de su salvación era de suma importancia. El Señor, en su sabiduría, dio a Israel, por medio del culto, el camino que preservaría y extendería su fe.

La tradición oral jugaba un papel importante en la transmisión de las verdades espirituales. Los israelitas debían contar a los hijos la historia de la fe para que la aceptasen también, esto ha de ser para ti como una señal sobre tu mano y como un memorial entre tus ojos. La verdad debía formar parte integral de cada persona. Era para ti, para tu mano, y para ser entre tus ojos.

En aquellos tiempos muchas tribus se identificaban con un tatuaje en la frente. Además, los esclavos eran marcados para que los fugitivos pudieran ser reconocidos. Jehová lo prescribió en un sentido figurativo que los suyos se identificaran con la marca de su amo. De este texto, nacieron las filacterias que llevaban los fariseos. Estos hicieron cajitas cúbicas dentro de las cuales metían trozos pequeños de pergamino en los cuales estaban escrito. Los fariseos llevaban puestas las filacterias especialmente a la hora de la oración matutina.

Lo que el Señor quería al dar las instrucciones no era una demostración externa de religiosidad, sino una vida de fe dinámica y evidente por la que el mundo lo reconocería a uno como ciudadano del Reino. La premisa atrás de la identificación no era la elevación orgullosa de uno mismo para que el mundo pudiera ver un modelo de piedad y virtud, sino la de magnificar a Jehová por medio del cual vino el rescate por su mano poderosa. La vida personal debiera reflejar en todo sentido lo que hizo él.

La décima plaga : la muerte de los primogénitos.

La historia de la muerte de los primogénitos egipcios se trata dentro del material relativo a la Pascua. Se relata con simpatía, no con un sentido de jactancia racial. Se duelen los hebreos con el sufrimiento de los egipcios. La estructura literaria es solemne y dramática; muchas de las palabras hebraicas son cortas y simples de entender.

Finalmente llegó el golpe culminante. Fue una noche dramática e inolvidable para Israel. En tres versículos seguidos se hace referencia a la noche: a la medianoche Jehová mató a los primogénitos de los egipcios, desde el mayor, del faraón, hasta los menores, los presos, y todo primerizo del ganado. Sólo los israelitas escaparon; aquella noche se levantó un gran clamor en todo el país, e inmediatamente, el faraón llamó a Moisés y Aarón. Con temor y pavor, retirando su amenaza anterior, les ordenó salir, tal como ellos habían pedido, echándoles por completo de la tierra, tal como Jehová había dicho. El golpe final llegó con un milagro que está más allá de cualquier explicación, y quedaron derrotados todos los dioses de los egipcios. Jehová había demostrado sin duda que era soberano en todo el mundo.

Ayúdanos a continuar sembrando La Palbara de Dios

WebDedicado ha sido autorizado a recaudar los fondos para continuar con La Gran Comisión


Deja el primer comentario

Otros artículos de Nuestro Blog

Que pueden ser de interés para ti de acuerdo a tus lecturas previas.