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Éxodo 12: La Pascua

La preparación para la Pascua.

El cordero debía ser sacrificado el día 14 del mes, al atardecer. Para los judíos el día empezaba por la tarde; así que, el sacrificio ocurrió el día 14, y la cena se celebró aquella noche, cuando ya era el 15 de Abib (Nisán), la fecha de iniciar la fiesta de los panes sin levadura. La palabra atardecer es una traducción del hebreo que significa literalmente, “entre las luces”. Probablemente se refiere al período entre la puesta del sol y la oscuridad, y así lo entendían los samaritanos; sin embargo, algunos lo interpretaban como el período entre el mediodía y la puesta del sol, mientras que los fariseos, en el tiempo de Jesús, evidentemente lo tomaban como el tiempo entre la media tarde y la puesta del sol.

No se hace referencia a la presencia de ningún sacerdote. El rito de inmolar al cordero era responsabilidad de cada familia, y era un acto de fe y obediencia. Parece que el sacrificio se hizo a la puerta de la casa, y con un manojo de hisopo empapado en la sangre untaron el dintel y los postes de la puerta de las casas en donde comerían el asado. La sangre simbolizaba la vida; la plaga que iba a venir era la de la muerte, la cual amenazaba también a Israel. Por medio de la sangre del cordero, el símbolo de la vida, puesta sobre los postes y los dinteles, las entradas a la casas, Dios prohibió la entrada del destructor. Para Israel, tanto como para los países vecinos, la entrada de la casa, se consideraba un lugar sagrado, por lo que buscaban medios para evitar la entrada de espíritus malignos. La gracia divina se ve en la sangre, la dádiva de la vida del cordero. Y todavía es así para el creyente: por medio de la sangre de Jesús, el cordero de Dios, se impide la entrada de la muerte espiritual y se encuentra la vida eterna.

La comida pascual.

Hubo tres elementos en la comida de Pascua: la carne asada al fuego, panes sin levadura y hierbas amargas. Después de inmolar y limpiar el cordero, fue asado al fuego, con su cabeza, sus piernas y sus entrañas.

El comerlo era un acto de identificación con el animal sacrificado: llegaba a ser parte de la vida del participante. Debían comerlo todo, o quemar en el fuego lo que quedara. Al ser dedicado al Señor, el cordero participaba de santidad, y lo santificado nunca debía ser profanado. El principio se aplicaba tanto al animal sacrificado al Señor como a las personas que se identificaban con él en su comunidad de fe.

El cordero debía ser preparado lo más rápidamente posible. No debía ser comido crudo ni pasado por agua, pues los dos métodos tomarían demasiado tiempo. Debían comerlo apresuradamente, para salir inmediatamente. El pueblo de Dios debía ser un pueblo peregrino, preparado siempre para marchar en cualquier momento.

Por razón de la prisa, el pan debían ser sin fermentar y de fácil preparación. El pan era símbolo de la aflicción sufrida en Egipto. Las hierbas amargas también representaban la vida amarga que pasaron. Más tarde se identificaron cinco hierbas que podían ser usadas para cumplir con el requisito de guardar para siempre la Pascua : menta, serpentaria, lechuga, achicoria y diente de león.

Con esperanza y un sentir de urgencia, debían comer con las sandalias puestas, el bastón en la mano, y los cintos ceñidos. Los cintos ceñidos era una expresión idiomática tomada de la vida diaria de la época. Cuando los hombres descansaban en casa llevaban una túnica larga y suelta sobre su ropa interior. Sin embargo, cuando tenían que moverse rápidamente, o trabajar, o ir de viaje, la túnica les estorbaba. Entonces, se recogían las orillas del manto y las metían bajo una faja ceñida alrededor de la cintura. Así podían moverse libremente sin enredarse en los extremos sueltos de las túnicas. Se decía que alguien listo para trabajar, o para la batalla, o para emprender viaje, tenía los lomos ceñidos.

Así lo habréis de comer:…es la Pascua de Jehová. La palabra pascua (pasach) proviene de un verbo bastante debatido; sin embargo, parece que quiere decir “pasar de largo” o “pasar por alto”. Se emplea el verbo: Yo veré la sangre y en cuanto a vosotros pasaré de largo…. No se usa el mismo verbo, pasaré por la tierra de Egipto…. Cuando Jehová pasó por Egipto pasó de largo, o por alto, las casas de los israelitas.

Los actos justicieros de Jehová.

Se repite la advertencia de la venida de Jehová para ejecutar sus actos justicieros contra todos los dioses de Egipto. Esta vez parece que la palabra está dirigida a Israel con el propósito de reforzar la gravedad y la finalidad del anuncio divino. Se acercaba el último golpe y la única esperanza para Israel era la fe obediente en Dios. Aquella misma noche, el Señor ejecutaría los actos justicieros.

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