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Éxodo 12: La Pascua

El tiempo que los hijos de Israel habitaron en Egipto fue de 430 años. Sin duda es difícil presentar una cronología precisa cuando los datos son escasos y muchas veces generales. Hay dos posibles maneras de interpretar los años:

(1) Iindica que el período de esclavitud sería 400 años; probablemente se lo expresa en términos redondos. Implica un período más corto de cuatro generaciones; sin embargo, es posible que se presenta una genealogía seleccionada y no una completa. La LXX de Gen_12:40 lee en la tierra de Egipto y en la tierra de Canaán, que implica tal vez la inclusión de la época patriarcal en los 430 años.

(2) Génesis indica 215 años desde la salida de Abram de Harán hasta la llegada de Jacob (Israel) a Egipto: Abram tenía 75 años cuando salió; 25 años más tarde nació Isaac; Isaac tenía 60 años al nacer Jacob, y Jacob tenía 130 cuando tuvo su entrevista con el faraón. Tomando los 430 años como el tiempo de la permanencia en Egipto, y la fecha del éxodo acerca de 1280 a. de J.C., indicaría la época de 1710 para la entrada en Egipto; el llamamiento de Abram sería cerca de 1925. Las fechas concuerdan bien con los datos arqueológicos y son los preferidos para este estudio. No implica errores de parte de la primera posibilidad, sino que su perspectiva es de genealogías seleccionadas para propósitos teológicos y no cronológicos.

La noche de la salida fue una noche de guardar en honor de Jehová. Lo dicho anteriormente de la salida daba una esperanza para un rescate futuro. La Pascua egipcia ocurrió antes de la muerte de los primogénitos (miraba hacia el futuro), y aunque se anticipó el establecimiento de una celebración para siempre, se la confirmó como una fiesta recordatoria después del hecho (miraba hacia el pasado). Esto se subrayó en el versículo: a través de sus generaciones, deben guardar esta noche en honor de Jehová. En el futuro, siempre habrá una tensión: el redimido esperará su redención final en el futuro; sin embargo, el rescate (pasado) dará esperanza de la victoria final.

Los participantes en la Pascua.

La Pascua egipcia fue una celebración familiar para los hijos de Israel. Puesto que salió con ellos una gran multitud de toda clase de gente, hubo la necesidad de reglamentar la práctica futura de la celebración. Los esclavos y los extranjeros residentes podían participar de la Pascua después de identificarse personalmente con la comunidad de pacto: cada varón de la familia tendría que ser circuncidado. En esto, la ley era igual para los naturales tanto como para los extranjeros. Los dos estaban sujetos a las mismas reglas y gozaban de los mismos derechos. Se establecía la participación sobre una base religiosa y no sobre la de raza.

La prohibición en cuanto a los extranjeros trataba de tres categorías de personas: extranjero y mercenario (toshab) era más bien un transeúnte; extranjero que reside, y esclavo comprado por dinero. Se excluía únicamente al toshab por ser transeúnte y no un residente permanente.

La prohibición de no quebrar ningún hueso del cordero trataba posiblemente de la creencia primitiva en la acción simbólica: el animal sacrificado simbolizaba a todos los animales y dañarlo más allá de su muerte vicaria sería un presagio de aflicción para los demás animales durante el año entrante. Sin embargo, en la historia de la salvación, la prohibición llegó a tener un sentido mucho más amplio. Juan, en su Evangelio, observa que no se le rompieron las piernas a Cristo, el Cordero de Dios, para hacerle morir antes del «gran sábado». Juan escribió: Porque estas cosas sucedieron así para que se cumpliese la Escritura que dice: ’Ninguno de sus huesos será quebrado’. Jesús fue el Cordero de Dios que llenó en todos sentidos los requisitos de la ley pascual, y aún los sobrepasó: el cordero pascual era una víctima involuntaria e inocente escogida para ser sacrificada; El Cordero inocente se dio voluntariamente como sacrificio para el pecado del mundo. No se rompieron sus piernas y esto quedó como un símbolo y promesa a todos los del rebaño humano, de la salvación posible por medio de él. Su sacrificio era perfecto aún en la manera en que cumplió con la regla pascual.

Verdades prácticas

1. La fecha del éxodo era el principio del año calendario para los israelitas. Para los cristianos, nuestra verdadera vida comenzó cuando Cristo entró a nuestra vida personal y fuimos liberados de la esclavitud del pecado.

2. La enseñanza bíblica correcta es esencial para que la celebración de la Cena del Señor y el bautismo no pierdan su sentido evangelizador. Sin enseñanza bíblica la gente se queda con el rito y le concede poder salvador, ignorando a Cristo, quien, con su sacrificio, representado en los ritos, es el que da la salvación.

3. La liberación de la esclavitud en Egipto era voluntaria. Cada israelita, de acuerdo con su decisión, podía o no cumplir con las instrucciones pascuales de Jehová y ser liberado o permanecer en Egipto. Nuestra aceptación de la salvación ofrecida por la gracia del sacrificio expiatorio de Cristo es también voluntaria. Cada persona ha de decidir individualmente si recibe a Cristo o lo rechaza.

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