Éxodo 10: La plaga de langostas

Si fue una tempestad de arena, fue una como nunca se había visto en aquellas regiones. De todos modos, las tinieblas eran más que una molestia para los egipcios: eran ocasión de espanto, porque ellos creían que la oscuridad era el imperio de los espíritus malignos que producían cualquier clase de maldad, aun hasta la muerte.

El faraón llamó a Moisés con urgencia y le hizo su cuarto ofrecimiento. Todavía trató de negociar una solución a su problema: Id y servid a Jehová . Vayan también vuestros niños con vosotros. Solamente que sean dejadas vuestras ovejas y vuestras vacas. Si no llevaban sus bienes con ellos, pensaba el faraón, volverían al país.

Probablemente con una risa, Moisés le contestó irónicamente: Entonces tú nos tendrás que dar animales para sacrificar… Y añadió con toda seriedad: ¡También nuestro ganado irá con nosotros!. Enfurecido el faraón le mandó salir de su presencia y lo amenazó con pena de muerte si volvía a verle, y Moisés le respondió: Bien has dicho. ¡Jamás volveré a ver tu cara!.

La estructura literaria del libro, prepara el escenario para la institución de la Pascua, la cual precederá el relato de la décima plaga. En su función, el capítulo mira adelante mientras que ata lo venidero con lo ya relatado.

Después de “felicitar” al faraón por su percepción, Moisés, con ardor, le informó del trágico futuro, aunque no le precisó la fecha cuando ocurriría. En realidad fue la última vez que el faraón lo vio antes de llamarlo para decretar la salida del pueblo. Moisés anunció la muerte de todo primogénito en la tierra de Egipto, y dijo: habrá un gran clamor en toda la tierra. . . como nunca lo hubo ni lo habrá. Sin embargo, entre los hebreos, ni un perro les ladrará… para que sepáis que Jehová hace distinción entre los egipcios y los israelitas. Entonces, Moisés dijo al faraón que éste lo llamaría en aquel entonces para mandarles salir. Además, añadió que los servidores del faraón se postrarían delante de él pidiéndole que se fueran. Con esto Moisés salió muy enojado.

Verdades prácticas (Acerca de las plagas, naturales y sociales)

1. No debemos esperar a que el desastre toque nuestra vida para examinar la calidad de nuestra realidad con Dios. Esto debemos hacerlo cada día. Al dormir cada noche debemos hacerlo con la seguridad de que nuestra vida está en el centro de la voluntad de Dios.

2. Las plagas naturales conmocionan a las comunidades por los daños que dejan a su paso. Hay otras plagas sociales, más dañinas todavía que las naturales, y las comunidades las toleran hasta que empiezan a devorar la sociedad. La pornografía, el tráfico de drogas, la prostitución, el aborto, la corrupción en todos los niveles de la administración pública, el abuso a los niños, etc., son plagas que no se anuncian como el circo que llega a la ciudad.

3. A veces deseamos que nuestros enemigos sean destruidos, pero Jehová envió las plagas no para destruir a los egipcios y a faraón, sino para llamarlos al arrepentimiento y convertirlos a él, el Dios verdadero. De haberse convertido hubieran obedecido a Dios dejando ir a los hebreos en paz, sin tener que enfrentar tanto sufrimiento, consecuencia de su rebeldía.

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