Éxodo 9: La plaga en el ganado

Éxo 9:16 Y a la verdad yo te he puesto para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra.

La amenaza del ataque de las plagas se anuncia claramente a Egipto.

Éxo 9:17 ¿Todavía te ensoberbeces contra mi pueblo, para no dejarlos ir?

Éxo 9:18 He aquí que mañana a estas horas yo haré llover granizo muy pesado, cual nunca hubo en Egipto, desde el día que se fundó hasta ahora.

La tormenta de granizo constituía un milagro, porque Egipto era un país donde prácticamente no llovía, y rara vez caía granizo . Aun así, Dios hizo más severo y destructivo ese fenómeno natural. El granizo pudo haber representado un ataque contra dos dioses egipcios: Isis, la diosa de la vida, y Seth, el protector de las cosechas.

Éxo 9:19 Envía, pues, a recoger tu ganado, y todo lo que tienes en el campo; porque todo hombre o animal que se halle en el campo, y no sea recogido a casa, el granizo caerá sobre él, y morirá.

Un Dios todopoderoso y misericordioso es capaz de castigar y perdonar al mismo tiempo. Se le dice a Faraón cómo salvar a la gente y los animales siguiendo las instrucciones de Dios.

Éxo 9:20 De los siervos de Faraón, el que tuvo temor de la palabra de Jehová hizo huir sus criados y su ganado a casa;

Éxo 9:21 mas el que no puso en su corazón la palabra de Jehová, dejó sus criados y sus ganados en el campo.

A cualquier ofrecimiento de Dios se puede dar una de las dos respuestas siguientes: Aceptación o rechazo. Las consecuencias que ambas acarrean son distintas.

El ganado había muerto en todo Egipto por una plaga anterior (9.6), ¿cómo pudieron los esclavos de Faraón guardar su ganado en casa? La posible respuesta es que la plaga anterior mató a los animales del campo (9.3), pero no a los que estaban bajo refugio.

Éxo 9:22 Y Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que venga granizo en toda la tierra de Egipto sobre los hombres, y sobre las bestias, y sobre toda la hierba del campo en el país de Egipto.

Éxo 9:23 Y Moisés extendió su vara hacia el cielo, y Jehová hizo tronar y granizar, y el fuego se descargó sobre la tierra; y Jehová hizo llover granizo sobre la tierra de Egipto.

Éxo 9:24 Hubo, pues, granizo, y fuego(C) mezclado con el granizo, tan grande, cual nunca hubo en toda la tierra de Egipto desde que fue habitada.

Éxo 9:25 Y aquel granizo hirió en toda la tierra de Egipto todo lo que estaba en el campo, así hombres como bestias; asimismo destrozó el granizo toda la hierba del campo, y desgajó todos los árboles del país.

Éxo 9:26 Solamente en la tierra de Gosén, donde estaban los hijos de Israel, no hubo granizo.

Éxo 9:27 Entonces Faraón envió a llamar a Moisés y a Aarón, y les dijo: He pecado esta vez; Jehová es justo, y yo y mi pueblo impíos.

Éxo 9:28 Orad a Jehová para que cesen los truenos de Dios y el granizo, y yo os dejaré ir, y no os detendréis más.

Éxo 9:29 Y le respondió Moisés: Tan pronto salga yo de la ciudad, extenderé mis manos a Jehová, y los truenos cesarán, y no habrá más granizo; para que sepas que de Jehová es la tierra.

Éxo 9:30 Pero yo sé que ni tú ni tus siervos temeréis todavía la presencia de Jehová Dios.

Éxo 9:31 El lino, pues, y la cebada fueron destrozados, porque la cebada estaba ya espigada, y el lino en caña.

Éxo 9:32 Mas el trigo y el centeno no fueron destrozados, porque eran tardíos.

Éxo 9:33 Y salido Moisés de la presencia de Faraón, fuera de la ciudad, extendió sus manos a Jehová, y cesaron los truenos y el granizo, y la lluvia no cayó más sobre la tierra.

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