Evangelio según Marcos

Marcos nos muestra a un Jesús activo: ¡sirviendo, sacrificándose, salvando! Al leer Marcos, esté listo para la acción, permita que Dios actúe en su vida y sienta el desafío a moverse para servir en este mundo.

Bosquejo

A.    Nacimiento y preparación de Jesús, El Siervo (1.1-13). Jesús no llegó sin anuncio previo ni en forma inesperada. Los profetas del Antiguo Testamento anunciaron con toda claridad la venida de Aquel, enviado por Dios mismo, que ofrecería salvación al mundo entero. Luego vino Juan el Bautista y anunció que el Mesías «largamente esperado» había finalmente llegado y pronto estaría en medio del pueblo. En la obra de Dios en el mundo de hoy en día, Jesús no viene sin previo anuncio ni en forma inesperada. Sin embargo, muchos lo siguen rechazando. Tenemos a los testigos de la Biblia para mostrar el camino, pero algunos deciden desdeñarlos como lo hicieron con Juan el Bautista en su día.

B.    Mensaje y ministerio de Jesús, El Siervo (1.14-13.37)

  1. El ministerio de Jesús en Galilea
  2. El ministerio de Jesús más allá de Galilea
  3. El ministerio de Jesús en Jerusalén

Jesús tenía todo el poder del Dios Todopoderoso: resucitó a los muertos, dio vista a los ciegos, restauró los cuerpos deformes y calmó los mares tormentosos. Pero a pesar de ese poder, vino como siervo. Podemos usar su vida como un patrón para saber cómo vivir el día de hoy. Como Jesús sirvió a Dios y a otros, así debemos hacerlo nosotros.

C.    Muerte y resurrección de de Jesús, El Siervo (14.1-16.20)

Jesús vino como siervo y muchos no lo reconocieron ni lo aceptaron como el Mesías. Nosotros también debemos ser cuidadosos y no rechazar la voluntad de Dios solo porque su presencia no se ajuste a nuestra idea de cómo debe ser él.

Importancia

Jesucristo: Solo Jesucristo es el Hijo de Dios. En Marcos, Jesús demostró su divinidad por derrotar a la enfermedad, a los demonios y a la muerte. Aunque tenía poder para ser el Rey de la tierra, decidió obedecer al Padre y morir por nosotros.

Cuando Jesús se levantó de entre los muertos demostró que era Dios, que podía perdonar pecados y que tiene poder para cambiar nuestras vidas. Si confiamos en su perdón, podemos comenzar una nueva vida con él como nuestro guía.

Siervo: Como el Mesías, Jesús cumplió las profecías del Antiguo Testamento al venir a la tierra. Pero no vino como un rey conquistador, sino como un siervo. Ayudó a los hombres, les habló de Dios y los sanó. Es más, al dar su vida en sacrificio por los pecados, realizó el supremo acto de servicio.

Ante el ejemplo de Jesús, debemos estar dispuestos a servir a Dios y a nuestros semejantes. En el reino de Cristo la verdadera grandeza se muestra en el servicio y en el sacrificio. La ambición, el amor al poder o a las posiciones jamás deben ser nuestra motivación; en cambio, debemos trabajar en la obra de Dios porque le amamos.

Milagros: Marcos se refiere más a los milagros de Jesús que a sus sermones. Se ve que Jesús es un hombre de poder y acción, no solo de palabras. Jesús realizó milagros para convencer a la gente acerca de quién era él y para enseñar a los discípulos que en verdad era Dios.

Mientras más convencidos estemos que Jesús es Dios, mejor veremos su poder y su amor. Sus poderosas obras nos dicen que él es capaz de salvar a cualquiera sin importar su pasado. Sus milagros de perdón traen sanidad, integridad y cambio de vida a los que confían en él.

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