Estoy a la puerta

Un hombre había pintado un lindo cuadro. El día de la presentación al público, asistieron las autoridades locales, fotógrafos, periodistas, y mucha gente, pues se trataba de un famoso pintor, reconocido artista.  Llegado el momento, se tiró el paño que velaba el cuadro. Hubo un caluroso aplauso.

Era una impresionante figura de Jesús tocando suavemente la puerta de una casa. Jesús parecía vivo. Con el oído junto a la puerta, parecía querer oír si adentro de la casa alguien le  respondía.

Todos admiraban aquella preciosa obra de arte. Un observador muy curioso, encontró  una falla en el cuadro. La puerta no tenía cerradura. Y fue a preguntar al artista:

— ¡Su puerta no tiene cerradura! ¿Cómo se hace para abrirla? El pintor tomo su Biblia, buscó un versículo y lo leyó: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo: si alguno oyere mi voz y abriere  la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” Así es, esta es la puerta del corazón del hombre. Solo se abre por dentro.

Ayúdanos a continuar Sembrando La Palabra de Dios

WebDedicado ha sido autorizado a recaudar las donaciones para continuar con La gran Comisión.


Deja el primer comentario

  • El sembrador

    En 1930 un joven viajero exploraba los Alpes Franceses. Llegó a una vasta extensión de tierra estéril. Estaba desolada. Era…
  • Felicidad

    La felicidad para algunos es acumular riqueza, obtener un buen empleo, que nuestros deseos se cumplan, ganarnos un nombre y…
  • Amor del corazón

    Hoy en día las aventuras amorosas no son inusuales entre jóvenes adolescentes. No es particularmente sorprendente cuando dichas aventuras amorosas…
  • Publicidad de Apple

    Esta es una publicidad de Apple que me impactó desde el primer momento en el que la leí. Seguro que…