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Ester 7: La muerte de Amán

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Ester 7:1 Fue, pues, el rey con Amán al banquete de la reina Ester.

Ester 7:2 Y en el segundo día, mientras bebían vino, dijo el rey a Ester: ¿Cuál es tu petición, reina Ester, y te será concedida? ¿Cuál es tu deseo? Aunque sea la mitad del reino, te será otorgado.[a]

En el segundo día : Alude al día del segundo banquete. Mientras bebían vino : Los huéspedes, después de comer, se relajaban tomando vino.

Ester 7:3 Entonces la reina Ester respondió: –Oh rey, si he hallado gracia en tus ojos y si place al rey, que se me conceda la vida: esa es mi petición; y la vida de mi pueblo: ese es mi deseo.

Ester 7:4 Pues yo y mi pueblo hemos sido vendidos, para ser exterminados, para ser muertos y aniquilados. Si hubiéramos sido vendidos como siervos y siervas, me callaría; pero nuestra muerte[b] sería para el rey un daño irreparable.

Nuestra muerte sería para el rey un daño irreparable : Se refería a la imposibilidad de compensar la pérdida de ingresos que ocasionaría la muerte de los judíos.

Ester 7:5 El rey Asuero preguntó a la reina Ester: –¿Quién es, y dónde está, el que ha ensoberbecido su corazón para hacer semejante cosa?

Ester 7:6 Ester dijo: –¡El enemigo y adversario es este malvado Amán! Se turbó Amán entonces delante del rey y de la reina.

El odio de Amán y sus planes malévolos se volvieron en contra de él cuando el rey descubrió sus verdaderas intenciones. Fue colgado en la horca que él mismo había construido para otro. Pro_26:27 dice que el hombre que arma una trampa para su prójimo caerá en ella. Lo que le sucedió a Amán muestra los resultados violentos que a menudo surgen cuando se tiende una trampa para otra persona.

Ester 7:7 El rey se levantó del banquete, encendido en ira, y se fue al huerto del palacio. Pero Amán se quedó para suplicarle a la reina Ester por su vida, pues vio el mal que se le venía encima de parte del rey.

Ester 7:8 Cuando el rey volvió del huerto del palacio al aposento del banquete, Amán se había dejado caer sobre el lecho en que estaba Ester. Entonces exclamó el rey: –¿Querrás también violar a la reina en mi propia casa? Al proferir el rey estas palabras, le cubrieron el rostro a Amán.[c]

Dejándose arrastrar por la turbación, Amán viola la etiqueta del palacio al acercarse demasiado al lecho en el cual se reclinaba Ester para comer. Le cubrieron el rostro a Amán : Esto indica que había sido condenado a muerte.

«Le cubrieron el rostro a Amán». Debido a que los reyes persas no miraban el rostro de una persona condenada, se le cubría la cara con un velo.

Ester 7:9 Y Harbona, uno de los eunucos que servían al rey, dijo: –En la casa de Amán está la horca de cincuenta codos de altura que hizo Amán para Mardoqueo, quien habló para bien del rey. Dijo el rey: –Colgadlo en ella.

Ester 7:10 Así colgaron a Amán en la horca que él había hecho preparar para Mardoqueo.[d] Y se apaciguó la ira del rey.

Aunque irónicos, estos versículos confirman una crucial verdad que encierra el libro de Ester: Dios soberano destruye a sus enemigos.

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