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Ester 6: Ester y Mardoqueo logran salvar al pueblo judío

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Ester

Atesoramos seguridad, aun cuando sabemos que la seguridad en esta vida no tiene garantías. Las posesiones las podemos perder, la belleza desaparece, las relaciones se pueden romper, la muerte es inevitable. La verdadera seguridad, entonces, debe encontrarse más allá de esta vida. Sólo cuando nuestra seguridad descansa en Dios y en su inalterable naturaleza podremos enfrentarnos los desafíos que la vida sin duda nos traerá.

La belleza de Ester y su carácter ganaron el corazón del rey Asuero y la hizo su reina. Aun en esa posición de privilegio, sin embargo, arriesgaría su vida al intentar ver al rey cuando no había sido requerida su presencia. No había garantía de que siquiera el rey aceptara verla. Aunque era reina, todavía no estaba segura. Pero, con precaución y con valor, decidió arriesgar su vida al acercarse al rey en nombre de su pueblo.

Trazó sus planes con cuidado. Les pidió a los judíos que ayunaran y oraran con ella antes de ir a ver al rey. Luego, en el día escogido fue ante él, y el rey le pidió que se acercara y hablara. Pero en lugar de emitir su petición directamente, lo invitó a él y a Amán a un banquete. Asuero fue lo suficientemente astuto como para darse cuenta de que ella tenía algo en mente. Sin embargo, ella sugirió la importancia del asunto al insistir que asistieran a un segundo banquete.

Mientras tanto, Dios estaba trabajando detrás del escenario. Hizo que una noche, ya tarde, Asuero leyera los registros históricos del reino y descubriera que Mardoqueo había salvado su vida con anterioridad. No perdió tiempo en honrar a Mardoqueo por ese hecho. Durante el segundo banquete, Ester le contó al rey acerca del complot de Amán en contra de los judíos, y Amán fue condenado. Hay una justicia inflexible en la muerte de Amán en la misma horca que este había construido para Mardoqueo, y no deja de llamar la atención que el día en el cual los judíos iban a ser muertos llegara a ser el día cuando los enemigos murieron. El riesgo que corrió Ester confirmó que Dios era la fuente de su seguridad.

¿Cuánta de su seguridad yace en sus posesiones, posición o reputación? Dios no lo ha colocado en su posición presente para su propio beneficio. Lo colocó ahí para que lo sirva. Como en el caso de Ester, puede que esto involucre arriesgar su seguridad. ¿Está dispuesto a permitir que Dios sea su seguridad máxima?

Puntos fuertes y logros de Ester: Su belleza y su carácter ganaron el corazón del rey de Persia; Combinó valor con un buen planeamiento; Estuvo abierta al consejo y dispuesta a actuar; Estaba más preocupada por los demás que por su propia seguridad.

De su vida aprendemos que: Servir a Dios a menudo demanda que arriesguemos nuestra propia seguridad; Dios tiene un propósito para las situaciones en las que nos coloca; El valor, si bien es a menudo vital, no reemplaza a la planeación cuidadosa.

A Ester la vemos en el Imperio persa como esposa de Asuero, reina de Persia. Prima de Mardoqueo. Hija de Abihail

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