Esdras 2: Los que volvieron con Zorobabel

Esdras 2:60 los hijos de Delaía, los hijos de Tobías, los hijos de Necoda, seiscientos cincuenta y dos.

Esdras 2:61 Y de los hijos de los sacerdotes: los hijos de Habaía, los hijos de Cos, los hijos de Barzilai, el cual tomó mujer de las hijas de Barzilai galaadita, y fue llamado por el nombre de ellas.

Esdras 2:62 Estos buscaron su registro de genealogías, y no fue hallado; y fueron excluidos del sacerdocio,

Esdras 2:63 y el gobernador les dijo que no comiesen de las cosas más santas, hasta que hubiese sacerdote para consultar con Urim y Tumim.(A)

El Urim y el Tumim eran instrumentos sagrados utilizados para indagar sobre la voluntad de Dios.

El gobernador mencionado aquí era probablemente Zorobabel. El Urim y el Tumim eran dos objetos, tal vez en forma de piedras planas, que originalmente eran llevadas dentro de la vestimenta del sumo sacerdote. Eran usados para determinar la voluntad de Dios en asuntos importantes. (Véase la nota a Lev_8:8.) “Que no comiesen de las cosas más santas” se refiere a la comida que sólo los sacerdotes podían comer. Era la porción de carne sacrificada sobre el altar que se les había asignado.

Esdras 2:64 Toda la congregación, unida como un solo hombre, era de cuarenta y dos mil trescientos sesenta,

Esdras 2:65 sin contar sus siervos y siervas, los cuales eran siete mil trescientos treinta y siete; y tenían doscientos cantores y cantoras.

Esdras 2:66 Sus caballos eran setecientos treinta y seis; sus mulas, doscientas cuarenta y cinco;

Esdras 2:67 sus camellos, cuatrocientos treinta y cinco; asnos, seis mil setecientos veinte.

Esdras 2:68 Y algunos de los jefes de casas paternas, cuando vinieron a la casa de Jehová que estaba en Jerusalén, hicieron ofrendas voluntarias para la casa de Dios, para reedificarla en su sitio.

Conforme progresaba la reconstrucción del templo, todos contribuían libremente, con ofrendas de acuerdo con sus habilidades. Algunos pudieron dar regalos cuantiosos y lo hicieron con generosidad. Se requería el esfuerzo y la cooperación de todos, y el pueblo dio cuanto pudo. A menudo limitamos nuestra ofrenda al diez por ciento de nuestro ingreso. La Biblia, sin embargo, hace énfasis en que debemos dar de corazón todo lo que podamos. Deje que la cantidad de su ofrenda sea decidida por el llamado de Dios de dar generosamente, no por la cantidad de sobrantes.

Esdras 2:69 Según sus fuerzas dieron al tesorero de la obra sesenta y un mil dracmas de oro, cinco mil libras de plata, y cien túnicas sacerdotales.

Dracmas : Monedas griegas o persas. Eran monedas de oro y de plata. El dinero que se dio fue suficiente para comenzar la reconstrucción del templo. El pueblo entregó todos sus recursos para que se usaran de la mejor manera. Estaban entusiasmados y eran sinceros, pero este templo nunca igualaría el esplendor del templo de Salomón. El dinero que David reunió para comenzar la construcción del templo de Salomón fue mil veces mayor. Algunas personas lloraron al recordar el glorioso templo que había sido destruido.

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