El reloj de la pared

Una vez, a un reloj, colgado de una pared, se le ocurrió pensar en los segundos que tenía que recorrer para hacer un minuto; en las semanas para un mes y en los meses para un año. -Pobre de mí! -exclamó-, un total de más de treinta miillones de segundos para hacer un año-. Aquello le parecía una montaña demasiado elevada para escalarla.

Pero entonces escuchó la voz del péndulo que le dijo con acento firme y decidido: -Tic, tac, tic, tac. Tu estás muy equivocado. Jamás llegaremos a ninguna parte, a menos que demos un paso ahora y otro después- El reloj entró en razón y continuó, despreocupado, marcando segundos, minutos y horas y así acumulando días, semanas, meses y al fin, el año.

Al terminar, en el silencio de la noche volvió a escuchar la voz del péndulo que le dijo: -Paso a paso, con paciencia y perseverancia se puede ascender la más elevada montaña-.

No tenemos, pues, por qué tenerle miedo al mañana. Mientras perseveremos en la vida , mientras mantengamos nuestra fe en Dios y continuemos así: paso a paso, con la seguridad de que su divina mano lo va arreglando todo para nuestro bien, sigamos adelante, haciéndole frente al porvenir valerosamente. Vive tu momento, tu día, tomado de la mano de tu creador.

Comparte esta publicacion en tus redes favoritas

También hemos publicado para ti

Éxodo 17: Agua de la roca

Éxo 17:1 Toda la congregación de los hijos de Israel partió del desierto de Sin por sus jornadas, conforme al mandamiento de Jehová, y acamparon en Refidim; y no había agua para que el

Seguir Leyendo »

Cajita blanca

Hace una semana me encontraba en la sala de espera del área de urgencias, mi esposa había ingresado con dolores de parto, nervioso y preocupado esperaba que terminaran de prepararla para el quirófano. En

Seguir Leyendo »