Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

El marido desconfiado

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email

Al llegar a una edad avanzada, y tras una vida hogareña de alegrías y sufrimientos cotidianos, unos esposos decidieron renunciar a la vida mundana y dedicar el resto de sus existencias a la meditación y a peregrinar a los más sacrosantos santuarios.

En una ocasión, de camino a un templo himalayo, el marido vio en el sendero un fabuloso diamante. Con gran rapidez, colocó uno de sus pies sobre la joya para ocultarla, pensando que, si su mujer la veía, tal vez surgiera en ella un sentimiento de codicia que pudiese contaminar su mente y retrasar su evolución mística. Pero la mujer descubrió la estratagema de su marido y con voz ecuánime y apacible comentó:

– Querido, me gustaría saber por qué has renunciado al mundo si todavía haces distinción entre el diamante y el polvo.

Para aquel que se ha establecido en la Realidad, ganancia y pérdida, victoria y derrota, son impostores, porque el que ve con sabiduría no hace distinción entre uno y otro.

Deja una respuesta

Ayúdanos a continuar Sembrando La Palabra de Dios

Publicaciones que pueden ser de interés para ti

Todo es Posible

Roberta de apenas dieciséis años, fue abandonada por su esposo, obligándola a criar sola a sus dos hijos. Viví­a en México, en extrema pobreza, no tení­a ningún

Artículo Completo

Lamento de un padre

Mis manos estaban ocupadas todo el día. No tenía mucho tiempo para jugar los pequeños juegos que me pedías. No tenía mucho tiempo para contigo estar. Tenía

Artículo Completo

Qué le agrada a ella de ti

Si estás buscando ser el hombre perfecto para ella, será mejor que no te esfuerces…Tanto mujeres como hombres saben que no existe la persona perfecta, puede existir

Artículo Completo

Un helado para el alma

La semana pasada llevé a mis niños a un restaurante. Mi hijo de 6 años de edad preguntó si podía dar las gracias. Cuando inclinamos nuestras cabezas

Artículo Completo