El linaje del Rey

Pastor Lionel

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(ii) Este pasaje también hace hincapié en que Jesús es el cumplimiento de la profecía. En Él se hace realidad el mensaje de los profetas. En nuestro tiempo tomamos bastante a la ligera la profecía. No tenemos interés la mayor parte de nosotros en buscar los dichos del Antiguo Testamento que se cumplen en el Nuevo.

Pero es verdad que la profecía, contiene esta gran verdad eterna: Que en este universo hay un propósito y un diseño, y que Dios quiere y se propone que sucedan ciertas cosas.

En El extranjero negro, obra de Gerald Healy, hay una escena que tiene lugar en Irlanda, en los terribles días de hambre de mediados del siglo diecinueve. Por falta de nada mejor que hacer, y por carecer de ninguna otra solución, el gobierno había enviado hombres que hicieran carreteras sin ningún sentido y que no conducían a ninguna parte. Michael lo descubre y vuelve a casa un día diciéndole a su padre con angustiada sorpresa: «Están haciendo carreteras que no van a ninguna parte.»

Si creemos en la profecía, eso es lo que no podemos decir nunca. La Historia no puede nunca ser una carretera que no lleva a ninguna parte. Puede que no usemos la profecía de la misma manera que nuestros padres; pero, tras el hecho de la profecía descansa el eterno hecho de que la vida y el mundo no siguen un camino que no lleva a ninguna parte, sino que siguen el camino cuya meta es Dios.

No justos, sino pecadores

Lo más maravilloso de este pedigrí son los nombres de mujeres que aparecen en él. No es normal encontrar nombres de mujeres en las genealogías judías. La mujer no tenía derechos legales; se la consideraba, no como una persona, sino como una cosa. No era más que una posesión de su padre o de su marido, quienes podían hacer con ella lo que quisieran. En la fórmula tradicional de oración matutina, el judío le da gracias a Dios por no haberle hecho ni un gentil, ni un esclavo, ni una mujer. La misma existencia de estos nombres en cualquier pedigrí es ya un fenómeno de lo más sorprendente y extraordinario.

Pero cuando nos fijamos en quiénes eran estas mujeres y en lo que hicieron, la cosa se vuelve todavía más alucinante. En Josué 2:1-7 vemos que Rajab -o como se la llama en el Antiguo Testamento, Rahab ,era una prostituta de Jericó: Josué hijo de Nun envió desde Sitim dos espías secretamente, diciéndoles: Andad, reconoced la tierra, y a Jericó. Y ellos fueron, y entraron en casa de una ramera que se llamaba Rahab,(A) y posaron allí. Y fue dado aviso al rey de Jericó, diciendo: He aquí que hombres de los hijos de Israel han venido aquí esta noche para espiar la tierra. Entonces el rey de Jericó envió a decir a Rahab: Saca a los hombres que han venido a ti, y han entrado a tu casa; porque han venido para espiar toda la tierra. Pero la mujer había tomado a los dos hombres y los había escondido; y dijo: Es verdad que unos hombres vinieron a mí, pero no supe de dónde eran. Y cuando se iba a cerrar la puerta, siendo ya oscuro, esos hombres se salieron, y no sé a dónde han ido; seguidlos aprisa, y los alcanzaréis. 6 Mas ella los había hecho subir al terrado, y los había escondido entre los manojos de lino que tenía puestos en el terrado. Y los hombres fueron tras ellos por el camino del Jordán, hasta los vados; y la puerta fue cerrada después que salieron los perseguidores. Rut no era judía, sino moabita: los cuales tomaron para sí mujeres moabitas; el nombre de una era Orfa, y el nombre de la otra, Rut; y habitaron allí unos diez años. Rut 1:4, y ¿que es lo que establecía la ley? Que: «No entrará el amonita ni el moabita en la congregación del Señor, ni siquiera en su décima generación; no entrarán nunca en la congregación del Señor» Deuteronomio 23:3 Rut pertenecía a un pueblo ajeno y aborrecido. Tamar fue una seductora y adúltera: Y fue dado aviso a Tamar, diciendo: He aquí tu suegro sube a Timnat a trasquilar sus ovejas. Entonces se quitó ella los vestidos de su viudez, y se cubrió con un velo, y se arrebozó, y se puso a la entrada de Enaim junto al camino de Timnat; porque veía que había crecido Sela, y ella no era dada a él por mujer. Y la vio Judá, y la tuvo por ramera, porque ella había cubierto su rostro. Y se apartó del camino hacia ella, y le dijo: Déjame ahora llegarme a ti: pues no sabía que era su nuera; y ella dijo: ¿Qué me darás por llegarte a mí? El respondió: Yo te enviaré del ganado un cabrito de las cabras. Y ella dijo: Dame una prenda hasta que lo envíes. Entonces Judá dijo: ¿Qué prenda te daré? Ella respondió: Tu sello, tu cordón, y tu báculo que tienes en tu mano. Y él se los dio, y se llegó a ella, y ella concibió de él. Génesis 38:13-15. Betsabé, la madre de Salomón era la mujer de Urías a la que David sedujo con una crueldad imperdonable. Si Mateo hubiera escarbado las páginas del Antiguo Testamento buscando candidatas improbables no podría haber descubierto cuatro antepasadas de Jesucristo más increíbles. Pero sin duda hay algo encantador en esto. Aquí; justamente al principio, Mateo nos da una muestra del Evangelio de Dios en Jesucristo, porque nos muestra las barreras que se vienen abajo.

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