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El consejo de Talleyrand

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Un racionalista francés, inventor de la llamada «Religión Natural», se quejaba al conocido ministro Talleyrand del poco éxito que había tenido su religión, a pesar de haber escogido para la misma la mejor ética contenida en el cristianismo y en otras religiones, y le pidió consejo sobre el mejor modo de acreditarla.

—Es muy sencillo —replicó Talleyrand—. Haga usted unos cuantos milagros aquí en París y en otras ciudades de Francia; después, déjese crucificar, resucite al cabo de tres días, y verá usted cómo muchas personas creerán en su religión.

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