Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

El conejo del sombrero

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email

Steve Martin sabía que quería ser animador. Trabajó mucho como mago y comenzó a atraer a la audiencia. Sin embargo, algunos de los trucos no funcionaron. Martin podría haberse descorazonado, pero escuchó y observó a su audiencia con cuidado. Notó que la multitud estallaba en risas cuando el truco fallaba.

En respuesta a la audiencia, Martin dijo: Revisé en mi actuación y comencé a sacar todas las cosas que habían funcionado bien.

Martin, en otras palabras, realizó su mejor truco de magia. Convirtió su acto ilusionista en una rutina de comedia y se convirtió en el presentador cómico número uno del país. Y continuó hasta ser un actor cómico famoso, luego director y escritor.

A menudo estamos tan concentrados en cumplir una serie de tareas que no nos tomamos el tiempo necesario como sopesar la efectividad -o necesidad- de lo que estamos haciendo. Si algo nos sale mal tomamos eso como una señal de que tenemos que abandonar todo por completo.

¿Qué quieren sus clientes y compañeros de trabajo en realidad?  ¿Está luchando para darles lo que quieren, o está tratando tan solo de sacar un conejo inexistente del sombrero?

La experiencia no es lo que le sucede a una persona sino lo que una persona hace con ella.

Oirá el sabio, y aumentará el saber. Proverbios 1:5

Deja una respuesta

Ayúdanos a continuar Sembrando La Palabra de Dios

Publicaciones que pueden ser de interés para ti

La cuerda de la vida

Cuentan que un alpinista desesperado por conquistar el Aconcagua, inició su travesía después de años de preparación. Pero quería la gloria para él solo, por lo tanto

Artículo Completo

La herramienta preferida

En una tienda de herramientas, dentro de un estuche de cartón y plástico, colgado en una mampara se encontraba un destornillador, era el último modelo que se

Artículo Completo

La oreja verde

Un día, mientras leía el periódico en una de esas guaguas del transporte público, vi que subía un hombre con una oreja verde. No era ya un

Artículo Completo