Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

El científico y la Muerte

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email

Había una vez un científico que descubrió el arte de reproducirse a sí mismo tan perfectamente que resultaba imposible distinguir el original de la reproducción.

Un día se enteró de que andaba buscándole el Ángel de la Muerte, y entonces hizo doce copias de sí mismo.

El ángel no sabía cómo averiguar cuál de los trece ejemplares que tenía ante sí era el científico, de modo que los dejó a todos en paz y regresó al cielo.

Pero no por mucho tiempo, porque, como era un experto en la naturaleza humana, se le ocurrió una ingeniosa estrategia.

Regresó de nuevo y dijo: «Debe de ser usted un genio, señor, para haber logrado tan perfectas reproducciones de sí mismo; sin embargo, he descubierto que su obra tiene un defecto, un único y minúsculo defecto».

El científico pegó un salto y gritó: «¡Imposible! ¿Dónde está el defecto?».

«Justamente aquí», respondió el ángel mientras tomaba al científico de entre sus reproducciones y se lo llevaba consigo. «Todo lo que hace falta para descubrir al ‘ego’ es una palabra de adulación o de crítica».

Deja una respuesta

Ayúdanos a continuar Sembrando La Palabra de Dios

Publicaciones que pueden ser de interés para ti

El Alpinista

Cuentan que un alpinista, desesperado por conquistar el Aconcagua, inició su travesía, después de años de preparación, pero quería la gloria para él sólo, por lo tanto

Artículo Completo

Entre Abuelos y Nietos

Un día un joven le preguntó a su abuelo: «¡Abuelo! Cómo pudieron vivir antes sin tecnología, sin internet, sin computadoras, sin drones, sin bitcoins, sin celulares, sin Redes Sociales…» El abuelo respondió: «Al

Artículo Completo