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1 Juan 5: El Amor en la familia de Dios

Pastor Lionel

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(ii) Un ídolo es cualquier cosa de este mundo que se trata como si fuera Dios. Uno puede hacer un ídolo de su dinero, de su carrera, de su seguridad, de su placer. Para citar a Westcott otra vez: « Un ídolo es cualquier cosa que ocupa el lugar que Le es debido a Dios.»

(iii) Es probable que Juan quiera decir algo más concreto. Era en Éfeso donde estaba escribiendo, y estaría pensando en las condiciones de Éfeso. Es probable que quiera decir sencilla y claramente: «Guardaos de las contaminaciones del culto pagano.»

No había otra ciudad en el mundo antiguo que tuviera tantas vinculaciones con las historias de los dioses paganos, ni que estuviera tan orgullosa de ellos. Tácito escribía acerca de Efeso: «Los efesios pretenden que Diana y Apolo no habían nacido en Delos como se suponía corrientemente. Tenían la corriente Cencrea y la gruta Ortigia en la que Latona, estando de parto, se había apoyado en un olivo que hay allí, y había dado a luz a estas deidades… Fue allí donde el mismo Apolo, después de matar al Cíclope, había escapado de la ira de Júpiter; y también donde el padre Baco, después de su victoria, les había perdonado la vida a las suplicantes amazonas que habían ocupado su altar.»

Además, estaba en Éfeso el gran templo de Diana, una de las maravillas del mundo antiguo. Había por lo menos tres cosas en relación con el templo que justificarían la seria advertencia de Juan sobre el peligro de la idolatría.

(a) El templo era el centro de ritos inmorales. Los sacerdotes recibían el nombre de Magabyzi. Eran eunucos. Se decía que la diosa era tan caprichosa que no podía soportar a ningún macho cerca; otros decían que era tan lasciva que les era peligroso a los varones acercarse a ella. El gran filósofo Heráclito era natural de Éfeso. Le llamaban «el filósofo llorón,» porque no se le había visto nunca sonreír. Decía que la oscuridad del acceso al altar del templo era la oscuridad de la vileza; que la moral del templo era peor que la de las bestias; que los habitantes de Éfeso no merecían más que ahogarse, y que la razón de que no pudiera ni sonreír era que vivía en medio de una suciedad tan terrible. Para un cristiano, el tener cualquier contacto con todo eso era tocar la infección.

(b) El templo tenía el derecho de asilo. Cualquier criminal que llegara a su término estaba a salvo. El resultado era que era la guarida de muchos criminales. Tácito acusaba a Éfeso de proteger los crímenes de los hombres llamándolos el culto de la diosa. El tener algo que ver con el templo de Diana era estar asociado con los desechos de la sociedad.

(c) El templo de Diana era el centro de la venta de las cartas efesias, que eran fetiches que se llevaban como amuletos, y que se suponía que hacían que se cumplieran los deseos de los que los llevaban. Éfeso era «preeminentemente la ciudad de la astrología, la brujería, los encantamientos, los exorcismos y todas las demás formas de falsedades mágicas.» El tener algo que ver con el templo de Diana era estar en contacto con la superstición comercializada y con las negras artes. Nos es difícil figurarnos hasta qué punto estaba Éfeso dominado por el templo de Diana. No le sería fácil a un cristiano guardarse de los ídolos en una ciudad así, pero Juan demanda que se cumpla. El cristiano no debe nunca perderse en las ilusiones de la religión pagana. No debe nunca erigir un altar en su corazón a un ídolo para que tome el lugar de Dios; debe guardarse del contagio de las falsas creencias; y únicamente lo podrá hacer caminando con Cristo.

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