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Efesios 4: Fieles a nuestra vocación

Creciendo en Cristo

Todo esto ha de hacerse para que no sigamos siendo niños en la fe, llevados y echados de acá para allá por cualquier vientecillo de enseñanza manejado por algún listo astuto con malas artes para apartarnos del camino. Por el contrario: todo debe estar diseñado para hacernos abrazar la verdad en amor y hacernos crecer en todos los sentidos en Aquel que es la Cabeza -quiero decir Cristo. Es a partir de Cristo como todo el cuerpo se organiza y se integra por medio de todas las coyunturas que suplen sus necesidades, según cada miembro cumpla la función de la tarea que se le asigna. Es partiendo de Cristo como el Cuerpo crece y se edifica en amor.

En todas las iglesias hay algunos miembros a los que hay que proteger. Hay algunos que son como niños, dominados por el deseo de novedades y a merced de la última moda en religión. Es la lección de la historia que las modas populares en materia de religión vienen y van, pero la Iglesia siempre permanece. El alimento sólido de la religión siempre se ha de encontrar en la Iglesia.

En todas las iglesias hay algunas personas de las que hay que guardarse. Pablo habla de la listeza astuta de algunos. La palabra que usa (kybeía) quiere decir habilidad en el manejo de los dados. Siempre hay algunos que tratan de apartar a otros de la fe con argumentos ingeniosos. Una de las características de nuestro tiempo es que la gente habla de religión más que en otras muchas épocas; y los cristianos, especialmente los cristianos jóvenes, tienen que enfrentarse a menudo con los argumentos de los que están contra la Iglesia y contra Dios. Sólo hay una manera de evitar que nos hagan perder el equilibrio con la última moda religiosa y que nos seduzcan con los argumentos peregrinos de los listos, y es creciendo constantemente en Cristo.

Pablo usa todavía otra alegoría. Dice que un cuerpo es sano y activo solamente cuando todos sus miembros están debidamente coordinados. Pablo dice que así sucede con la Iglesia; y que la Iglesia puede ser así solamente cuando Cristo es realmente la Cabeza, y cuando todos los miembros están bajo Su control. De la misma manera que todas las partes de un cuerpo sano obedecen al cerebro. La única cosa que puede mantener a un cristiano firme en la fe y seguro contra la seducción, la única cosa que puede mantener a la Iglesia sana y eficaz es la íntima conexión con Jesucristo, Que es la Cabeza y la mente directriz del Cuerpo.

Las cosas que deben abandonarse

Esto os digo y os encargo solemnemente en el Señor: Ya no debéis vivir la clase de vida de los gentiles, que tienen la mente siempre ocupada con cosas vacías; tienen el entendimiento ofuscado; son extraños a la vida que Dios da a causa de la ignorancia que hay en ellos y de tener el corazón petrificado. Han llegado a una situación en la que se han vuelto insensibles; y en su presunción desvergonzada se han entregado a toda especie de conductas impuras en la concupiscencia insaciable de sus deseos. Pero no es esa la manera como vosotros habéis aprendido a Cristo, si Le habéis escuchado de veras y se os ha enseñado en Él según la verdadera enseñanza que está en Jesús. Debéis dejar de vivir como vivíais antes. Debéis desembarazaros de vuestra vieja humanidad, que está abocada a la muerte, como es irremediable que suceda por efecto de los deseos engañosos. Debéis renovaros en el espíritu de vuestra mente. Debéis asumir la nueva humanidad creada de acuerdo con el modelo de Dios en integridad y auténtica santidad.

Pablo exhorta a sus conversos a que se despojen de su vieja manera de vivir y asuman la de Cristo. En este pasaje menciona lo que él considera las características de la vida pagana. Los paganos no se interesaban más que en cosas vacías, que no tenían ninguna importancia; tenían la mente ofuscada por la ignorancia. Entonces aparece la palabra sobresaliente: tienen el corazón petrificado.

La palabra que usa Pablo para la petrificación del corazón es hosca y terrible. Es pórósis. Pórósis viene de pórós, que quería decir originalmente una piedra que era más dura que el mármol. Llegó a usarse como término médico, como en español osteoporosis, para indicar las calcificaciones que se forman en las articulaciones y que llegan a paralizarlas totalmente; y también los callos que se forman donde se ha roto un hueso y se ha vuelto a soldar, que son más duros que el hueso mismo. Por último, la palabra vino a significar la pérdida de toda sensación. Describía algo que se había endurecido o petrificado hasta el punto de perder totalmente la sensibilidad.

Eso es lo que dice Pablo acerca de la vida pagana. Se había endurecido tanto que había perdido la sensibilidad. Una de las cosas horribles del pecado es su efecto petrificador. El proceso del pecado se puede seguir fácilmente. Ninguna persona se convierte en una gran pecadora de pronto. En un principio mira el pecado con horror. Cuando peca, se le llena el corazón de remordimientos. Pero, si continúa pecando, llega a un punto en que pierde toda sensibilidad y puede hacer las cosas más vergonzosas sin ningún sentimiento de vergüenza. Se le ha cauterizado la conciencia (1 Timoteo 4:2).

Pablo usa otras dos expresiones terribles para describir la manera pagana de vivir. Dice que se han entregado a toda clase de conductas impuras en la concupiscencia insaciable de sus deseos; y que lo han hecho en su presunción desvergonzada.

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