Comprometidos a Sembrar La Palabra de Dios

Efesios 4: Fieles a nuestra vocación

Dios es la suma perfección, y es imposible satisfacer a la perfección. Mientras nos comparemos con otros como nosotros, puede que no salgamos malparados de la comparación. Es cuando nos comparamos con la perfección cuando vemos nuestro fracaso. Uno puede considerarse muy buen pianista hasta que oye a alguno de los grandes intérpretes del mundo.

Uno puede considerarse un buen ajedrecista hasta que se compare con cualquiera de los grandes maestros. Uno puede creerse un buen investigador hasta que conozca la vida de los grandes descubridores. Uno puede creerse un buen predicador hasta que escuche a uno de los príncipes del púlpito.

La propia satisfacción depende del nivel con el que nos comparemos. Si nos comparamos con nuestros semejantes, puede que nos demos por satisfechos. Pero el dechado cristiano es Jesucristo, y Dios nos demanda la perfección; y al colocarnos bajo ese rasero no nos queda lugar para el orgullo.

(c)Esto se puede decir de otra manera. R. C. Trench dice que la humildad viene del sentimiento constante de nuestra propia criaturidad. Nos encontramos en una situación de absoluta dependencia de Dios. Somos criaturas; y para la criatura no puede caber sino humildad en la presencia del Creador. La humildad cristiana se basa en el conocimiento propio, en la contemplación de Jesucristo y en las demandas de Dios.

La nobleza cristiana

La segunda de las grandes virtudes cristianas es la que la versión Reina-Valera llamaba mansedumbre, y que hemos traducido por amabilidad o cortesía. El nombre griego es praytés, el adjetivo es prays, y son ambas palabras de las más difíciles de traducir. Praus tiene dos líneas principales de significado.

(a) Aristóteles, el gran pensador y filósofo griego, tiene mucho que decir acerca del significado de praytés. Tenía por costumbre definir todas las virtudes como el término medio entre dos extremos, entre tener esa cualidad por exceso, o tenerla por defecto. Y entre los dos extremos se encontraba la debida proporción. Aristóteles define praytés como el término medio entre el exceso de ira y la total incapacidad para sentirla. El hombre que es prays es el que siempre se indigna en el momento adecuado, cuando es debido, y nunca cuando no tiene motivo. Para decirlo de otra manera: el hombre que es prays es el que siente indignación por las injusticias y los sufrimientos de los demás, pero nunca se indigna ante las injusticias y los insultos de los que es objeto. Así que el hombre que es, como decía la Reina-Valera, manso, es el que siempre muestra su disconformidad en el momento oportuno, y nunca cuando no hay motivo.

(b) Hay otro hecho que arroja mucha luz sobre el significado de esta palabra. Prays es la palabra griega que se usa para definir a un animal que ha sido domado y domesticado para obedecer y estar perfectamente controlado. Por tanto, el hombre que es prays es el que tiene todos los instintos y las pasiones bajo perfecto control. No sería justo decir que tal hombre tiene un dominio propio total, porque tal cualidad rebasa la capacidad humana. Pero sí sería correcto decir que el que tiene esta cualidad vive totalmente bajo el control de Dios.

Así que esta es la segunda gran característica de un verdadero miembro de iglesia. Es el hombre que está tan controlado por Dios que se indigna cuando debe indignarse, y nunca cuando no debe.

La paciencia invencible

(iii) La tercera gran cualidad del cristiano es lo que la ReinaValera llama en otros pasajes longanimidad. En griego es makrothymía. Esta palabra tiene dos direcciones principales en su significado.

(a) Describe el espíritu que nunca cede y que, porque soporta hasta el final, cosecha la recompensa. Su significado se puede ver mejor por el hecho de que un escritor judío usaba esta palabra para describir lo que él llamaba « la perseverancia romana, que no aceptaba nunca hacer la paz 6n condiciones de derrota.» En sus grandes días, los romanos eran inconquistables o invencibles; podía ser que perdieran una batalla, o hasta una campaña, pero era inimaginable el que perdieran una guerra. Aun en el mayor desastre, nunca se les ocurría reconocer una derrota. La paciencia cristiana es el espíritu que nunca admite la derrota, que no se da por vencido ante ninguna desgracia ni sufrimiento, por ninguna desilusión o desánimo, sino que persevera hasta el fin.

(b) Pero makrothymía tiene todavía un sentido más característico que ese. Es la palabra griega característica para paciencia con las personas. Crisóstomo.la describe como el espíritu que tiene poder para vengarse, pero no se venga.

Ayúdanos a continuar sembrando La Palbara de Dios

WebDedicado ha sido autorizado a recaudar los fondos para continuar con La Gran Comisión


Deja el primer comentario

Otros artículos de Nuestro Blog

Que pueden ser de interés para ti de acuerdo a tus lecturas previas.