Deuteronomio 3: Israel derrota a Og rey de Basán

Pastor Lionel

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Deu 3:28 Y manda a Josué, y anímalo, y fortalécelo; porque él ha de pasar delante de este pueblo, y él les hará heredar la tierra que verás.

Dios hizo claro que Moisés no entraría en la tierra prometida. Le ordenó que comisionara a Josué como nuevo líder y lo alentara en su nuevo cargo. Este es un buen ejemplo para las iglesias y organizaciones que de tanto en tanto deben reemplazar a su líderes. Los buenos líderes preparan a su gente para que funcione sin ellos al descubrir a los que tienen un potencial de liderazgo, proveyéndoles el entrenamiento necesario y buscando formas de estimularlos.

Deu 3:29 Y paramos en el valle delante de Bet-peor.

Israel derrota a Og. La segunda victoria de Israel contra los habitantes de Transjordania fue contra Og, rey de Basán. Og fue uno de los gigantes que pertenecía a la raza de los refaítas. La dimensión de su cama, aproximadamente 4 m. de largo y 2 m. de ancho, indica que su estatura era inmensa. Su cama, hecha de hierro, probablemente era un sarcófago.

Og reinaba en Basán, una tierra fértil al norte de Galaad, que se extendía desde el río Jaboc hasta el norte, hacia el monte Hermón. El monte Hermón era llamado Sirión por los fenicios (sidonios) y Senir por los amorreos. La región de Basán era célebre por sus árboles y sus pastos. El autor de Deuteronomio y el profeta Amós mencionan algunos de los animales que pastaban en Basán.

Og y su ejército se prepararon para luchar contra Israel en Edrei, una ciudad ubicada cerca del río Yarmuk. Pero Jehová había prometido entregar a Og y a su pueblo en manos de Israel, de la misma manera que él había entregado a Sejón, rey de Hesbón. Og y su pueblo fueron derrotados, y todas las ciudades de su reino fueron destruidas según las demandas de la guerra santa. En la guerra santa el pueblo peleaba contra el enemigo pero la victoria pertenecía a Dios. Todas las cosas que pertenecían a los dioses de los amorreos deberían ser destruidas; por lo tanto, todas las ciudades y las aldeas del reino de Og fueron destruidas por completo. Esta expresión se refiere al herem, o anatema.

La tierra de Argob era la región donde estaban localizadas las 60 ciudades del reino de Og. Después de la derrota de Og las ciudades fueron dadas a la tribu de Manasés. El hecho de que las 60 ciudades todavía existían en los días de Salomón indica que las mismas fueron reedificadas para abrigar a las familias de la tribu de Manasés. Las ciudades del reino de Og estaban bien edificadas, con altas murallas y con puertas y cerrojos. La conquista de estas ciudades muestra que la victoria de Israel fue una demostración del poder de Jehová, el Dios que lucha por su pueblo. La victoria de Israel contra Og, rey de Basán, fue celebrada en el culto israelita como un evento preponderante en la historia de la nación.

División del territorio oriental. La división del territorio al oriente del Jordán es relatada también en. Después de la conquista de los reinos de Sejón y Og, al oriente del Jordán, el territorio que previamente pertenecía a los amorreos fue dividido entre las tribus de Rubén, Gad y la media tribu de Manasés como parte de la herencia que Jehová había prometido a Israel. Estas tres tribus decidieron quedarse en Transjordania y allí establecer sus ciudades como parte de su adjudicación de la promesa de Jehová a los patriarcas.

Rubén y Gad recibieron la parte sur del reino de Sejón, desde Aroer, en la orilla de río Arnón, hasta las montañas de Galaad. La otra mitad, la parte norte del territorio, fue dada a la media tribu de Manasés, representada por sus clanes, Jaír y Maquir. Jaír, uno de las clanes de Manasés, heredó la región de Argob. Su territorio llegaba hasta las fronteras de los gesuritas y de los maacitas. Gesur y Maaca eran dos grupos arameos que habitaban al sur del monte Hermón. Jaír tomó posesión de 23 aldeas de Argob y las nombró con su propio nombre Havotjaír, o sea, “las aldeas de Jaír”. Jaír aparece como hijo de Manasés. Pero, Jaír es tataranieto de Manasés.

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