Deuteronomio 2: Los años en el desierto

Deu 2:25 Hoy comenzaré a poner tu temor y tu espanto sobre los pueblos debajo de todo el cielo, los cuales oirán tu fama, y temblarán y se angustiarán delante de ti.

Dios dijo a Moisés que haría que las naciones enemigas tuvieran miedo de los israelitas. Para los estándares del mundo, el ejército de Israel no intimidaba a nadie, pero Israel tenía a Dios de su lado. Moisés no tendría que preocuparse más por sus enemigos porque sus enemigos estaban preocupados por él. A menudo, Dios va delante de nosotros en nuestras batallas diarias, allanando el camino y destruyendo barreras. Necesitamos seguir a Dios de todo corazón y estar alerta a lo que quiera que hagamos.

Israel derrota a Sehón

Deu 2:26 Y envié mensajeros desde el desierto de Cademot a Sehón rey de Hesbón con palabras de paz, diciendo:

Deu 2:27 Pasaré por tu tierra por el camino; por el camino iré, sin apartarme ni a diestra ni a siniestra.

Deu 2:28 La comida me venderás por dinero, y comeré; el agua también me darás por dinero, y beberé; solamente pasaré a pie,

Deu 2:29 como lo hicieron conmigo los hijos de Esaú que habitaban en Seir, y los moabitas que habitaban en Ar; hasta que cruce el Jordán a la tierra que nos da Jehová nuestro Dios.

Deu 2:30 Mas Sehón rey de Hesbón no quiso que pasásemos por el territorio suyo; porque Jehová tu Dios había endurecido su espíritu, y obstinado su corazón para entregarlo en tu mano, como hasta hoy.

Deu 2:31 Y me dijo Jehová: He aquí yo he comenzado a entregar delante de ti a Sehón y a su tierra; comienza a tomar posesión de ella para que la heredes.

Deu 2:32 Y nos salió Sehón al encuentro, él y todo su pueblo, para pelear en Jahaza.

Deu 2:33 Mas Jehová nuestro Dios lo entregó delante de nosotros; y lo derrotamos a él y a sus hijos, y a todo su pueblo.

Deu 2:34 Tomamos entonces todas sus ciudades, y destruimos todas las ciudades, hombres, mujeres y niños; no dejamos ninguno.

Deu 2:35 Solamente tomamos para nosotros los ganados, y los despojos de las ciudades que habíamos tomado.

Un aspecto de la guerra santa era la total destrucción del enemigo y de todas sus posesiones, incluyendo a las mujeres y a los niños. Esta ley era llamada herem Según la ley de herem, Israel debía destruir por completo las ciudades del área conquistada para prevenir que se mantuvieran sus falsas religiones y para actuar como instrumento de Dios castigando a los cananeos por sus pecados.

Deu 2:36 Desde Aroer, que está junto a la ribera del arroyo de Arnón, y la ciudad que está en el valle, hasta Galaad, no hubo ciudad que escapase de nosotros; todas las entregó Jehová nuestro Dios en nuestro poder.

Deu 2:37 Solamente a la tierra de los hijos de Amón no llegamos; ni a todo lo que está a la orilla del arroyo de Jaboc ni a las ciudades del monte, ni a lugar alguno que Jehová nuestro Dios había prohibido.

Compártelo con tus redes

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email
Share on print

Tu Opinión es muy importante para nosotros

Deja un comentario

También Podría interesarte

Jesús y la limosna

Jesús y la limosna

(i) Es una regla indiscutible de la vida que cualquier acción que no produce ningún resultado es fútil y sin sentido. Una bondad que no

Leer Más >>