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Deuteronomio 4: Moisés exhorta a la obediencia

Moisés, en su apelación a la memoria de Israel, hace referencia a la teofanía del Sinaí u Horeb. Israel tenía que acordarse de la experiencia en el monte Sinaí y enseñar la realidad de esta experiencia a sus hijos. Simbólicamente cada nueva generación tenía que ser incluida en los eventos de Sinaí y aprender a tener una relación personal con Dios. En Sinaí la palabra de Dios fue comunicada al pueblo para que a través de ella, ellos aprendieran a temer a Jehová. En el AT, la palabra “temer” tiene un sentido religioso. Temer a Dios no significa asustarse delante de él. Temer a Dios tiene un sentido de adoración y reverencia y se expresa en una respuesta de fe y obediencia a su Palabra. Describen los elementos de la teofanía. El fuego, las nubes y las tinieblas expresan la gloria y majestad del Dios de Israel. El sonido de su voz representa la presencia de Dios con su pueblo que viene para revelar la voluntad divina. Israel oyó la voz de Jehová pero no miró figura ni imagen. Los egipcios y los cananeos representaban a sus dioses en forma humana o en forma de animales. Sus templos estaban llenos de imágenes, pero Jehová no podía ser representado por ninguna figura. Esta declaración enfatiza que la idolatría no forma parte de la adoración de Jehová. Estas palabras de Moisés prepararon el pueblo para la exhortación contra la idolatría y la fabricación de imágenes.

En el monte Sinaí Dios estableció su pacto con Israel. La palabra pacto (berit) aparece aquí por primera vez en Deuteronomio. Berit ocurre 287 veces en el AT. Significa un convenio que establece una obligación entre dos personas. El pacto provee beneficios para los signatarios y demanda de ellos obediencia a las leyes que establece el pacto. El pacto está representado por los Diez Mandamientos o Decálogo. La traducción lit. del heb. es “diez palabras”. Los Diez Mandamientos representan los principio básicos que Dios dio al pueblo para guiar su vida comunitaria como pueblo de Dios. El Decálogo fue escrito en dos tablas de piedra. Popularmente se cree que cada tabla tenía cinco mandamientos. Pero a la luz de los tratados orientales, es mejor pensar que las dos tablas representan la copia original de los Diez Mandamientos y una copia del original. Moisés termina su exhortación enfatizando otra vez la lección que Israel tenía que aprender. La conquista de la tierra prometida y la existencia de Israel como pueblo de Dios dependía de su obediencia a las demandas del pacto.

Advertencia contra la idolatría.

La exhortación de Moisés contra la idolatría es una elaboración y aplicación del segundo mandamiento: No te harás imagen ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. En su experiencia con Dios en la teofanía del Sinaí, el pueblo de Israel oyó la voz de Dios pero no vio ninguna imagen de é. Por esta razón Israel no podía hacer una imagen de Dios. Las naciones de Canaán adoraban a dioses en forma de hombre, mujer, animales y astros celestiales. Estos dioses eran personificación y glorificación de la naturaleza y de la creación. El uso de imágenes refleja el deseo humano de controlar el poder divino y tener a Dios a su disposición. En el AT Dios se manifiesta a cada persona dentro del contexto histórico. La fe es una respuesta a esta revelación. El uso de imágenes limita la revelación de Dios porque el adorador cree que la ubicación de la imagen establece la presencia de Dios. Dios está siempre cerca de la persona que lo busca diligentemente pero nunca a la conveniencia del individuo. Hacer imágenes es corromperse espiritualmente, es degradarse al nivel de las naciones paganas.

Durante la mayor parte de su historia, el pueblo de Israel adoró, además de a Jehová, a Baal, Asera y muchos otros dioses. Pero el mensaje de los profetas, exhortando a Israel para que abandonara los dioses de piedra y de madera e invitando al pueblo a abandonar la adoración de las fuerzas de la naturaleza, prevaleció en Israel. Pero esta victoria vino después de muchos años de luchas contra la idolatría. La predicación de Elías, Oseas, Isaías y Jeremías es una evidencia de que Israel no observó la exhortación de Moisés. Los arqueólogos han descubierto estatuas de hombres, mujeres y de animales. Estas estatuas representan los dioses paganos que influenciaron al pueblo de Israel a alejarse de Dios.

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