Deuteronomio-33-Moisés-bendice-a-las-doce-tribus-de-Israel

Deuteronomio 33: Moisés bendice a las doce tribus de Israel

Moisés pide bendiciones para cada una de las tribus de Israel, con la excepción de la de Simeón, la cual sería pronto absorbida por Judá. En contraste con el resto del capítulo, este pasaje sobresale por el tono positivo y el gozo que lo recorre. Aquí no hay reproches ni advertencias. Mientras el cántico habla de las calamidades que la justicia de Dios hará descender sobre Israel por su deslealtad, las bendiciones describen la gloria y la grandeza que coronarán su fidelidad al Señor. De ahí que el cántico y las bendiciones xse complementen. El fundamento de estas bendiciones es la inconmovible confianza en el Dios único de Israel, quien cabalga sobre los cielos para ayudar al pueblo escogido. Jehová es el eterno Dios cuyos brazos eternos nunca se cansan de ofrecer refugio y seguridad.

El libro del Génesis se cierra con la conmovedora narración del testamento y muerte del patriarca Jacob, que predice el destino concreto de cada una de las tribus que habían de proceder de sus doce hijos. El Deuteronomio, al narrar la muerte del caudillo — libertador de Israel —, nos ofrece las bendiciones de él sobre las diversas tribus, que por espacio de cuarenta años habían estado vinculadas a su persona. Se considera como el padre espiritual de las mismas, y así el deuteronomista pone en boca de Moisés el vaticinio de la suerte futura de cada una de las tribus de Israel. Generalmente, los comentaristas suponen que la composición se debe a un autor de la época de los jueces o de los primeros años de la monarquía, el cual, por seudonimia y para dar más autoridad a sus palabras, pone estas bendiciones en boca del libertador de Israel, como el autor de los vaticinios sobre las diversas tribus de Gén 49 los atribuye al propio patriarca Jacob.

Deu 33:1 Esta es la bendición con la cual bendijo Moisés varón de Dios a los hijos de Israel, antes que muriese.

Deu 33:2 Dijo: Jehová vino de Sinaí, Y de Seir les esclareció; Resplandeció desde el monte de Parán, Y vino de entre diez millares de santos, Con la ley de fuego a su mano derecha.

Deu 33:3 Aun amó a su pueblo; Todos los consagrados a él estaban en su mano; Por tanto, ellos siguieron en tus pasos, Recibiendo dirección de ti,

Deu 33:4 Cuando Moisés nos ordenó una ley, Como heredad a la congregación de Jacob.

Deu 33:5 Y fue rey en Jesurún, Cuando se congregaron los jefes del pueblo Con las tribus de Israel.

El hagiógrafo nos presenta a Yahvé a la cabeza de su pueblo, la nación santa, avanzando por el desierto, como en el canto de Débora, de Habacuc y del salmista. Viene acompañado de sus ángeles (miríadas de santos) en medio de los rayos del Sinaí (de su diestra salen saetas de fuego), mientras el pueblo está aterrado ante la fulgurante teofanía del Sinaí. El pueblo está a sus órdenes para emprender la marcha. Por haberle aceptado como pueblo suyo, los israelitas son santos, dispuestos a luchar a las órdenes de Yahvé. La perspectiva del cántico parece que se alarga hacia los incidentes de la marcha victoriosa hacia Canaán. Israel es la heredad de Yahvé porque le ha otorgado la Ley, síntesis de las relaciones amistosas de Dios con su pueblo. En virtud de ella, Israel se halla en una situación privilegiada frente a los otros pueblos. Por eso Yahvé ha sido escogido como Rey en la asamblea de las tribus de Israel. ? Israel se le designa con el título honorífico de Yesurún (el recto).

Deu 33:6 Viva Rubén, y no muera; Y no sean pocos sus varones.

Deu 33:7 Y esta bendición profirió para Judá. Dijo así: Oye, oh Jehová, la voz de Judá, Y llévalo a su pueblo; Sus manos le basten, Y tú seas su ayuda contra sus enemigos.

Después del preámbulo ampuloso y solemne empiezan las bendiciones por Rubén, el primogénito de Jacob, o mejor, por la tribu que lleva su nombre. Parece que el profeta encuentra la tribu de Rubén muy empobrecida, pues pide que no se extinga. En tiempo de los jueces, la tribu de Rubén debía de estar en una situación muy precaria. Su situación en TransJordania no favoreció su desarrollo, pues al encontrarse aislada de las otras tribus, los moabitas se apoderaron de la mayor parte de sus ciudades. Por ello no ha tenido esta tribu significación en la historia de Israel.

En el vaticinio de Jacob se asigna a Judá un porvenir glorioso y una clara preeminencia sobre las otras tribus. Las palabras proferidas aquí por Moisés según el deuteronomista no son tan halagüeñas, pero substancialmente se reconoce su importancia entre las otras tribus. Supone el poeta que Judá está como separado de las demás tribus (tráele a su pueblo), quizá porque estaba demasiado absorta en la vasta heredad que le había tocado en suerte. Durante la época de los jueces, Judá no había logrado adueñarse del territorio asignado; por eso en el cántico de Débora no se hace mención de esta tribu. Aquí el deuteronomista supone que Judá está aislada en lucha con los cananeos. Para conseguir su objetivo necesitó la ayuda de Simeón. El poeta supone aquí que Yahvé la ayudó en su lucha con los cananeos.

Deu 33:8 A Leví dijo: Tu Tumim y tu Urim(A) sean para tu varón piadoso, A quien probaste en Masah,(B) Con quien contendiste en las aguas de Meriba,(C)

Deu 33:9 Quien dijo de su padre y de su madre: Nunca los he visto; Y no reconoció a sus hermanos, Ni a sus hijos conoció; Pues ellos guardaron tus palabras, Y cumplieron tu pacto.

Deu 33:10 Ellos enseñarán tus juicios a Jacob, Y tu ley a Israel;

Pondrán el incienso delante de ti, Y el holocausto sobre tu altar.

Deu 33:11 Bendice, oh Jehová, lo que hicieren, Y recibe con agrado la obra de sus manos; Hiere los lomos de sus enemigos, Y de los que lo aborrecieren, para que nunca se levanten.

A Leví desea el profeta las suertes, es decir, el urim y el tummim, con las que se consultaba a Yahvé. Era un oficio exclusivo de los sacerdotes. Favorito (lit. hombre de tu complacencia) parece aludir a Moisés, de la tribu de Leví, o a su hermano Aarón, sumo sacerdote. Fueron probados en Massá y en Meribá por Dios cuando permitió que los israelitas se rebelaran contra ellos.

La tribu de Leví, por ser fiel a su Dios, desconoce los lazos más sagrados de familia. Quizá aluda aquí el profeta al incidente del becerro de oro, cuando los levitas mataron sin compasión a los transgresores, algunos de ellos allegados suyos. Son los guardianes oficiales de la palabra y pacto de Yahvé.

A continuación, el profeta enumera las dos funciones esenciales y características de la tribu de Leví: enseñanza de la Ley y determinación de los juicios de Yahvé, es decir, la aplicación de la Ley en las causas judiciales y el servicio en el altar ofreciendo el incienso o timiama y el holocausto. En vista de la importancia de sus funciones específicas, el profeta pide la bendición para los miembros de esta tribu privilegiada, el castigo contra los que se oponen a sus privilegios sagrados. En Números se narra la insurrección de Datan y Abirón contra los privilegios de los levitas alegando que todo el pueblo era santo, puesto que Dios vivía en medio de ellos. Sin duda que estas protestas se repitieron muchas veces en la historia de Israel, y aquí el profeta sale por los fueros de la clase sacerdotal.

Bendición de Benjamín.

A Benjamín le dijo: “Amado de Yahvé, reposará siempre en seguridad. Es el Altísimo su protección, y descansará sobre sus espaldas.”

El profeta anuncia a Benjamín el amor especial de Yahvé, pudiendo morar así seguro, como niño mimado, en las espaldas de su Dios. La palabra hebrea ketefayim, que traducimos por espaldas, puede tener un sentido metafórico de montes elevados, y en ese caso, la frase “descansará en sus montes” aludiría al territorio montuoso en el que habría de morar la tribu de Benjamín. Como dentro de esos montes de Efraím estaba la colina del templo de Jerusalén, muchos autores creen que el profeta aludiría aquí a la morada de Yahvé dentro de los confines de Benjamín.

Deu 33:12 A Benjamín dijo: El amado de Jehová habitará confiado cerca de él; Lo cubrirá siempre, Y entre sus hombros morará.

Deu 33:13 A José dijo: Bendita de Jehová sea tu tierra, Con lo mejor de los cielos, con el rocío, Y con el abismo que está abajo.

Deu 33:14 Con los más escogidos frutos del sol, Con el rico producto de la luna,

Deu 33:15 Con el fruto más fino de los montes antiguos, Con la abundancia de los collados eternos,

Deu 33:16 Y con las mejores dádivas de la tierra y su plenitud; Y la gracia del que habitó en la zarza Venga sobre la cabeza de José, Y sobre la frente de aquel que es príncipe entre sus hermanos.

Deu 33:17 Como el primogénito de su toro es su gloria, Y sus astas como astas de búfalo; Con ellas acorneará a los pueblos juntos hasta los fines de la tierra; Ellos son los diez millares de Efraín, Y ellos son los millares de Manasés.

La bendición sobre José afecta a las dos tribus salidas de él, Manasés y Efraím. El profeta alaba la fertilidad de las tierras en que se asentaron estas tribus, enriquecidas con las lluvias del cielo (de lo mejor del cielo arriba y con las fuentes y arroyos que brotan de la tierra (de las aguas del abismo). En general, esta bendición está calcada sobre la de Jacob a la misma tribu. La fertilidad de sus campos se refleja en los mejores frutos, madurados con buen sol y preparados durante meses en los ciclos de la luna, que regula el curso de las estaciones. Los viejos montes y los antiguos collados (objeto de una especial creación — según la mentalidad popular hebrea — por ser las columnas de la tierra)x aluden a la región montañosa de Efraím. Toda la feracidad de la tierra es un gracioso don del que se apareció en la zarza, designación poética de Dios, que se apareció a Moisés en la zarza ardiendo. A José se le llama príncipe de sus hermanos por la situación privilegiada de José en la corte del faraón como protector de sus hermanos, pero quizá hay aquí una posible alusión a la situación política privilegiada de Efraím como tribu principal del reino septentrional después del cisma de Jeroboán I. La tribu de Efraím a veces es designada con el nombre de José. Históricamente se distinguió por su fuerza y orgullo entre las otras tribus, y por eso se la compara aquí a un toro primogénito, que ha heredado todo el primer vigor de la madre. El símil es idéntico al que se le aplica en la bendición de Jacob, aunque aquí el poeta lo refuerza comparándolo al toro salvaje o búfalo. El orgullo de Efraím despertó en él la envidia de Judá y atrajo la división del reino a la muerte de Salomón. Efraím, por estar en la zona central de Canaán, logró polarizar en torno suyo a las otras tribus ya en tiempo de los jueces, y mucho más después del cisma de Joroboán (s.X a.C.). De ahí lo apropiado de la bendición: Son sus cuernos los del búfalo, con que postra a las gentes .

Deu 33:18 A Zabulón dijo: Alégrate, Zabulón, cuando salieres; Y tú, Isacar, en tus tiendas.

Deu 33:19 Llamarán a los pueblos a su monte; Allí sacrificarán sacrificios de justicia, Por lo cual chuparán la abundancia de los mares, Y los tesoros escondidos de la arena.

Zabulón e Isacar, que se habían asentado cerca del mar, en el NO. de Canaán, son celebradas por las riquezas que del mar sacaban. En la bendición de Jacob se citan juntas estas dos tribus y se alude a sus empresas comerciales marítimas. Zabulón, por estar junto a los comerciantes fenicios, se dedicó también al tráfico comercial con las naciones (“gózate, Zabulón, en tus negocios”); en cambio, Isacar está tranquila en sus tiendas, porque le tocó la llanura fértil de Esdrelón. Parece que se alude a una invitación a los pueblos a ofrecer sacrificios en un santuario de la región, quizá el monte Tabor31. Los sacrificios son de justicia, en cuanto que son expresión del reconocimiento debido a Dios. En el texto de los LXX encontramos una lectura totalmente diferente: “exterminarán a los pueblos y seréis invocados.” Lo que parece implicar un texto hebreo diferente.

De nuevo se alude a la vida opulenta comercial de Zabulón: chupan la abundancia de los mares, y los escondidos tesoros en la arena. Traficaban con los comerciantes fenicios, que traían sus mercancías de allende los mares y se dedicaban especialmente al comercio de la púrpura, cuyo tinte sacaban de un pequeño molusco (tesoros de la arena), que dio el nombre a Fenicia.

Deu 33:20 A Gad dijo: Bendito el que hizo ensanchar a Gad; Como león reposa, Y arrebata brazo y testa.

Deu 33:21 Escoge lo mejor de la tierra para sí, Porque allí le fue reservada la porción del legislador. Y vino en la delantera del pueblo; Con Israel ejecutó los mandatos y los justos decretos de Jehová.

La tribu de Gad recibió lo mejor de la tierra porque obedecieron a Dios al ejecutar su castigo sobre los enemigos malvados de Israel. El castigo es desagradable tanto para el que lo ejecuta como para el que lo recibe, pero es una parte necesaria del crecimiento. Si usted está en un cargo en el que se requiere que en ocasiones corrija a alguien, no se detenga y cumpla su deber. Comprenda que la disciplina realista es importante para el desarrollo del carácter. Siempre procure ser justo y misericordioso, manteniendo en mente los mejores intereses de la persona que debe recibir el castigo.

Gad recibió su porción al oriente del Jordán en las primeras conquistas de Israel, cuando los israelitas hicieron justicia en los amorreos, que, lejos de darles paso libre hacia Canaán, salieron a su encuentro en son de guerra. Moisés, con el asentimiento de los príncipes del pueblo, concedió a Gad una rica heredad (las primicias de la tierra conquistada) en TransJordania a condición de que los gaditas pasaran el Jordán con los demás israelitas para conquistar la tierra de Canaán, en cuya empresa mostraron su ardor y arrojo al frente de otras tribus; por eso se dice de Gad que ejecutó la justicia de Yahvé, y más tarde tuvo su parte en la ejecución de los fallos o decretos divinos de acuerdo con Israel, posible alusión a la explicación dada por las tribus transjordanas a las de Canaán para justificar la erección de un altar a Yahvé.

Deu 33:22 A Dan dijo: Dan es cachorro de león Que salta desde Basán.

Deu 33:23 A Neftalí dijo: Neftalí, saciado de favores, Y lleno de la bendición de Jehová, Posee el occidente y el sur.

La hazaña en que mostró Dan su valor no es otra que la conquista de Lais, a la que luego llamaron Dan, junto a la fuente más baja del Jordán. Esto es lo que, a juicio del deuteronomista, le merece el honor de compararlo con un león de Basan, región montañosa de gran frondosidad forestal, cuyos ganados y fieras eran famosas por su vigor y fuerza de ataque. En el vaticinio de Jacob se compara a Dan a una serpiente que traidoramente muerde al caballo y al caballero. La proximidad del nuevo territorio de Dan, al NE. de Canaán, con la región transjordana de Basan parece justificar también el símil de león de Basan.

Neftalí habita en lo mejor de Galilea, al occidente del mar de Genesaret, abundante en pescado; de ahí la alusión a la mar y peces como posesión peculiar suya. Flavio Josefo describe esta región, colmada de favores y llena de la bendición de Yahvé, como un verdadero paraíso.

Deu 33:24 A Aser dijo: Bendito sobre los hijos sea Aser; Sea el amado de sus hermanos, Y moje en aceite su pie.

Lavar los pies en aceite era una señal de prosperidad.

Deu 33:25 Hierro y bronce serán tus cerrojos, Y como tus días serán tus fuerzas.

Observe la diferencia que hay entre las bendiciones que Dios dio a cada tribu. A una le dio la mejor tierra, a otra fortaleza, a otra seguridad. Muy a menudo vemos a alguien con una bendición particular y pensamos que Dios debe amarlo más que a otros. Mejor piense que Dios distribuye a cada persona talentos únicos. Todos estos dones son necesarios para completar su plan. No tenga envidia de los dones que otros tienen. En lugar de eso, descubra los dones que Dios le ha dado y decida realizar las tareas para las cuales lo ha calificado únicamente a usted.

La tribu de Aser, a la que había tocado la zona costera, rica en olivos (en el aceite meterá sus pies), pero rodeada al norte por fenicios, al sur y oriente por cananeos, tenía que guardar bien sus poblados con cerrojos de hierro y bronce, como único medio de gozar de reposo y seguridad.

Deu 33:26 No hay como el Dios de Jesurún, Quien cabalga sobre los cielos para tu ayuda, Y sobre las nubes con su grandeza.

Deu 33:27 El eterno Dios es tu refugio, Y acá abajo los brazos eternos; El echó de delante de ti al enemigo, Y dijo: Destruye.

La canción de Moisés declara que Dios es nuestro refugio, nuestra única seguridad verdadera. Cuántas veces confiamos nuestras vidas a otras cosas: quizá al dinero, a una carrera profesional, a una noble causa o a un sueño de toda la vida. Pero nuestro único refugio es el Dios eterno, el que siempre estira sus brazos para sostenernos cuando los soportes tambaleantes en los que confiamos se derrumban y caemos. Ninguna tormenta puede destruirnos cuando nos refugiamos en El. Sin embargo, aquellos sin Dios deberán ser siempre cautelosos. Un error puede aniquilarlos. Vivir para Dios en este mundo puede parecer un negocio riesgoso. Pero son los impíos los que están en arenas movedizas. Ya que Dios es nuestro refugio, podemos atrevernos a ser audaces.

Deu 33:28 E Israel habitará confiado, la fuente de Jacob habitará sola En tierra de grano y de vino; También sus cielos destilarán rocío.

Deu 33:29 Bienaventurado tú, oh Israel. ¿Quién como tú, Pueblo salvo por Jehová, Escudo de tu socorro, Y espada de tu triunfo?

Así que tus enemigos serán humillados, Y tú hollarás sobre sus alturas.

Estos versículos de conclusión, en estilo salmódico, corresponden a la introducción poética y solemne del documento de las bendiciones, constituyendo como su marco teológico. Enfáticamente se proclama al Dios de Israel (Yesurún) como habitando en los cielos, dominando con su majestad a los enemigos de su pueblo, que expulsa implacablemente de su territorio. Es el refugio y el sostén de Jacob. Por ello Israel mora en seguridad, en lugar aparte, en la tierra rica en trigo y mosto por el roció que baja de los cielos. La expresión fuente de Jacob resulta extraña y enigmática, pero parece un giro poético que alude a la ascendencia ubérrima del patriarca Jacob, del que habían de provenir, como de abundante fuente, las miríadas de Israel. El poeta deuteronómico termina cantando la dicha de Israel, defendido por el escudo y la espada de su Dios.

La bendición de Moisés

Introducción

Esta sección introduce la bendición de Moisés para las tribus de Israel. En el antiguo Israel era costumbre que un padre bendijera a sus hijos antes de morir. Isaac bendijo a Jacob y Esaú; Jacob bendijo a José y a todos su hijos. Moisés, el líder supremo de Israel, bendice al pueblo como un padre bendice a sus hijos.

La bendición de Moisés presenta varios problemas de interpretación. Por cuanto la bendición de las tribus refleja una condición histórica que presupone la conquista, muchos autores han propuesto el período de los jueces como la fecha de composición para la bendición. Esto indica que el autor de la bendición es desconocido. Aquellos que declaran que el heb. arcaico presente en el texto demanda una fecha de composición antigua, insisten en que Moisés es el autor de la bendición.

Otro problema es la ausencia de Simeón. Cada tribu de Israel recibe una bendición con la excepción de la tribu de Simeón, la cual no aparecen entre las doce tribus. En su lugar aparece las dos clanes de José, Efraín y Manasés que son considerados dos tribus en Israel. Leví también aparece en las listas de las tribus, aun cuando la tribu sacerdotal no había recibido una porción de la tierra de Canaán como su herencia.

El editor del libro de Deuteronomio identifica a Moisés como el hombre de Dios. La designación hombre de Dios es usada principalmente para identificar a los profetas de Israel. Aquí el título describe la relación íntima que Moisés tenía con Jehová. Este, en su revelación, había hablado con Moisés personalmente, como habla un hombre con su amigo. Durante estos encuentros, Jehová declaraba su voluntad a Israel por medio de Moisés, quien actuaba como el mediador entre el pueblo y Dios.

Moisés describe de una manera gráfica la manifestación teofánica de Jehová. Dios vino de Sinaí y de Seír. Esta es la única ocasión donde el nombre Sinaí aparece en el libro de Deuteronomio para describir el monte donde Jehová había revelado su gloria a Moisés y a Israel. En vez de Sinaí, el libro de Deuteronomio usa Horeb para describir el monte donde Jehová estableció el pacto con Israel. Horeb era el nombre que usaban las tribus del norte. El monte Seír está localizado al sur del mar Muerto. La localidad del monte Parán es desconocida.

Se mencionan dos elementos de la teofanía: resplandor y fuego, pero el texto de este versículo es muy difícil de traducir al castellano. Es posible traducir el texto así como aparece en la RVA: y vino con miríadas de santos. Esta traducción sigue la LXX y la Vulgata. El texto heb. dice: “vino de Ribeboth Kodesh”, una posible referencia a MeribaCades. La traducción de la RVA representa a Jehová como el guerrero divino, marchando enfrente de su ejército celestial para proteger a su pueblo. Esta traducción asocia el fuego refulgente del con la manifestación teofánica de Jehová, aun cuando el significado del heb. es oscuro. Jehová aparece para proteger a Israel porque él ama a su pueblo. La palabra pueblos es plural y es usada aquí para referirse a la totalidad de las tribus. La palabra santo para describir a Israel en el establece que la nación es un pueblo consagrado al servicio de Jehová.

Jehová es introducido como rey de Jesurún. La palabra Jesurún es un nombre de Israel y se usa para describir la relación especial que Israel goza con Jehová. La declaración de que Jehová reina en Israel es común en los Salmos. La aclamación de Jehová como rey de Israel procede de la victoria que él da a su pueblo.

La bendición de las tribus de Israel. Cada tribu de Israel recibe una bendición especial y específica. La tribu de Simeón no aparece como una de las tribus porque durante el período de los jueces, la tribu de Simeón fue absorbida por la tribu de Judá. Esta omisión indica que el fondo histórico de la bendición de Moisés refleja la situación política del período de los jueces o el principio de la monarquía en los días de Saúl o David. Cada bendición aparece con una pequeña introducción, excepto en la bendición de Rubén.

La bendición de Rubén

Rubén era el primogénito hijo de Jacob y de su esposa Lea. Rubén perdió su derecho de primogenitura porque él cohabitó con la concubina de su padre. Según la traducción de la RVA, la bendición es que Rubén sea numeroso. Pero el texto heb. permite otra traducción: y sean sus varones pocos. Esta traducción está de acuerdo con la bendición de Jacob, la cual declara que Rubén no será preeminente entre sus hermanos por causa de su pecado. En el período de los jueces la tribu de Rubén estaba en una situación difícil y al punto de ser exterminada. La bendición de Moisés no desea que la tribu perezca, aun cuando su número es pequeño.

La bendición de Judá

Judá fue el cuarto hijo de Jacob con su esposa Lea. La tribu de Judá fue una de las tribus más fuertes y prósperas. Por causa del reino de David y Salomón, Judá ocupó una posición de preeminencia en Israel. La bendición sobre Judá aparece con una introducción. La bendición habla del aislamiento de Judá de las otras tribus y refleja el día de los jueces o posiblemente un período subsecuente a la división del reino unido después de la muerte de Salomón. La bendición es una oración suplicando la ayuda de Jehová contra los enemigos de Judá. Es imposible identificar a los enemigos de Judá, pero en los días de los jueces Judá fue oprimida por los cananeos y por los filisteos.

La bendición de Leví

La bendición de Leví tiene algunos problemas textuales. La introducción Dale a Leví no aparece en el texto heb. Los traductores de la RVA siguen la LXX y los Rollos del Mar Muerto e introducen estas palabras para completar el sentido de la bendición. El Urim y el Tumim (así es el orden que aparece en el AT; eran dos piedras que usaban los sacerdotes con las cuales averiguaban la voluntad de Dios en casos que requerían una decisión. El Urim y el Tumim estaban dentro de una bolsa en el pectoral del sumo sacerdote. Quién fue el hombre piadoso probado en Masá y Meriba el texto no lo declara. La referencia a Masá y Meribá se remonta a Exodo 17 donde el pueblo tuvo problemas con Moisés y puso a Jehová a prueba. Es probable que el hombre piadoso sea Moisés, un descendiente de Leví y el representante de todos los levitas. Habla del celo de los levitas por Jehová. Cuando Israel adoró el becerro de oro en el desierto, los levitas escogieron servir a Jehová en vez de adorar el becerro que Aarón había hecho. Los levitas permanecieron fieles a Jehová y mataron a aquellos que se dedicaron a servir al becerro de oro. Por esta razón los levitas fueron apartados para servir a Jehová. Por su fidelidad a Jehová los levitas fueron escogidos para enseñar la palabra de Dios a Israel, para ofrecer incienso delante de Jehová y para ofrecer sacrificios en el altar de Dios. La bendición de Leví termina con una súplica a Jehová para que bendiga la obra de las manos de los levitas y que envíe el castigo contra aquellos que se oponen al trabajo que ellos hacen.

La bendición de Benjamín

Benjamín fue el hijo más joven de Jacob y Raquel y el hijo amado de su padre. Benjamín también gozaba del amor de Jehová y de su protección especial. La expresión y entre sus hombros morará ha sido interpretada de diversas maneras. Unos creen que por causa del amor de Dios, Benjamín habitaría seguro en la espalda del Señor (bajo su amparo y protección). Otros creen que Benjamín viviría en las montañas protegido por Jehová. En el AT, generalmente la palabra hombros significa montes. Por cuanto el templo fue edificado en uno de los montes de Benjamín, es posible que estas palabras hagan referencia a la morada de Jehová en el templo de Jerusalén o de Betel.

La bendición de José. La bendición de José incluye una bendición para Efraín y Manasés, los dos hijos de José. Efraín y Manasés fueron las dos tribus más preeminentes del reino del norte. La bendición de José invoca la fertilidad de la tierra, una tierra bendecida con las lluvias del cielo y con las aguas que emanan de la tierra. La referencia al sol y a la luna representa las estaciones del año. La fertilidad de la tierra de José incluye los mejores frutos madurados por el sol y cosechados durante los ciclos de la luna, la cual regula las diferentes estaciones del año. Los frutos y los vegetales iban a crecer en las montañas antiguas y en las colinas eternas. Estas palabras forman una declaración de fe en que la región montañosa de Efraín iba a ser cultivada y producir suficiente cosecha para satisfacer las necesidades del pueblo. La fertilidad de la tierra de José vendría porque la tribu gozaba del favor de aquel que moraba en la zarza. Esta declaración es la única referencia a la zarza ardiente en el AT fuera del libro de Exodo. Esta declaración es una referencia a Jehová cuando apareció a Moisés en medio de la zarza ardiente.

José es llamado el príncipe de sus hermanos. La palabra príncipe (heb. nazir) significa separado. Esta palabra no refleja una dignidad real sino la preferencia dada a José por su padre. Es posible también que el autor esté procurando enfatizar la situación política de José en Egipto o la situación de preeminencia que las dos tribus de José, Efraín y Manasés, gozaban como líderes del reino del norte.

La bendición termina con una declaración del poder militar de las dos tribus de José. La referencia al toro habla del poder y de la gloria militar de las tribus de Efraín y Manasés. La declaración de que José era el primogénito del toro, indica que José era considerada la tribu más importante de Israel. Las tribus de Efraín y Manasés eran las tribus de más influencia en Israel, antes y después de la monarquía.

La bendición de Zabulón e Isacar

Las tribus de Zabulón e Isacar generalmente aparecen juntas en el AT, pero en la bendición de Moisés solamente hay una introducción para las dos tribus. La tribu de Zabulón recibió un territorio muy fértil en Galilea y sacaba su riqueza del mar. La tribu de Isacar recibió su tierra en el área central de Canaán y su economía estaba basada en el comercio. La bendición celebra el éxito comercial de estas dos tribus. Las dos tribus también estaban encargadas de un santuario donde se ofrecían sacrificios de justicia en el monte, posiblemente el monte Tabor. Zabulón gozaba de la abundancia de los mares. La bendición de Jacob declara que Zabulón habitará las costas de los mares. Será puerto de navíos. Isacar gozaba de los tesoros escondidos de la arena, posiblemente una referencia al comercio con las caravanas que tenían que cruzar el territorio israelita.

La bendición de Gad

Gad fue el hijo de Jacob y Zilpa, la sierva de Lea. La tribu de Gad recibió su heredad en el oriente del río Jordán, en la tierra que Israel había conquistado de los amorreos. La bendición describe la tribu de Gad como un león porque era una pueblo dedicado al conflicto militar. Gad había recibido como su herencia las mejores tierras de Transjordania. Su porción de la tierra prometida era muy grande, una porción digna de un legislador o jefe en Israel. La última parte hace alusión a la promesa de Gad de luchar con las otras tribus para conquistar la tierra de Canaán.

La bendición de Dan

Dan fue el hijo de Jacob y Bilha, la sierva de Raquel. Después de la conquista de Canaán, la tribu de Dan heredó un territorio al sur de Judá. Pero por causa de los ataque de los filisteos, la tribu de Dan tuvo que emigrar para el norte de Israel donde conquistaron la ciudad de Lais y establecieron allí su territorio. La referencia a Basán parece indicar que los danitas usaron Basán como la base de operación para su ataque contra Lais. Basán, una región en el oriente del río Jordán conocida por su ganado y su tierra fértil, está muy lejos de la ciudad de Lais. Esta interpretación contradice los eventos que aparecen en Jueces. Es posible traducir Basán por serpiente y decir que Dan es un cachorro de león que huye ante la serpiente. Esta traducción está de acuerdo con la bendición de Jacob: Dan será como serpiente junto al camino, como víbora junto al sendero.

La bendición de Neftalí. Neftalí fue el segundo hijo de Jacob y Bilha, la sierva de Raquel. Neftalí fue colmado de favores y lleno de las bendiciones de Jehová. La expresión posee la región del mar y del sur es difícil de interpretar. Mar probablemente es una referencia al mar de Galilea, también conocido como Quinéret. Mar en heb. también puede ser traducido “occidente”. La bendición entonces presenta una indicación geográfica de la localidad de la tribu de Neftalí.

La bendición de Aser

Aser fue el hijo de Jacob y Zilpa, la sierva de Lea. El territorio de la tribu estaba junto al mar Mediterráneo. La bendición declara que Aser sería el más bendito y el más estimado de todos los hijos de Jacob. Aser heredó una tierra fértil, rica en olivos, la cual iba a producir aceite en abundancia. La tribu de Aser estaba localizada en la ruta que traía a los invasores a la tierra de Canaán. Por esta razón la bendición desea para Aser buena protección y buenas fortificaciones para sus ciudades.

Una alabanza general y bendición sobre Israel

La bendición general de las tribus termina con una bendición final sobre la nación y un cántico de alabanza al Dios que protege a Israel. Este canto de alabanza continúa la alabanza al inicio de la bendición. Jesurún es el nombre especial de Israel. Jehová es presentado como el Dios que cabalga sobre los cielos y sobre las nubes para ayudar y defender a Israel. La figura del Dios que cabalga en un carro de guerra en los cielos es un tema que aparece en la literatura cananea para describir a Baal. El mismo tema aparece en el AT para describir a Jehová como el protector de su pueblo.

Jehová también es representado como el refugio de su pueblox. Israel se goza de su protección en el Dios que baja sus brazos eternos para pelear contra los enemigos de la nación. Por esta razón, Israel habita confiado en la tierra que Jehová le dio como herencia eterna, una tierra que produce en abundancia. La abundancia de la tierra prometida aparece en la abundancia del grano, del vino y del rocío.

Israel es un pueblo bienaventurado por causa de su Dios. Israel es un pueblo salvo por la gracia y amor de Jehová. El sirve de escudo protector de su pueblo. El es el Dios que socorre a Israel en su hora de necesidad. El es la espada victoriosa de Israel, el Dios que da a su pueblo victoria contra los enemigos. Israel es el pueblo preeminente de Dios. Los enemigos son impotentes en sus esfuerzos de destruir a Israel porque con la ayuda de Jehová, Israel caminará sobre las espaldas de los cuerpos de los enemigos que perecerán en el campo de batalla. La palabra lugares altos tiene el significado de “espada”, “lomo”, o “dorso”.

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