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Deuteronomio 30: Condiciones para la restauración y la bendición

Deu 30:18 yo os protesto hoy que de cierto pereceréis; no prolongaréis vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para entrar en posesión de ella.

Deu 30:19 A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia;

Deu 30:20 amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham,(B) Isaac(C) y Jacob,(D) que les había de dar.

El capítulo termina con un llamado a escoger el camino de la vida.

Moisés desafió a los israelitas a escoger la vida, obedecer a Dios y por lo tanto continuar experimentando sus bendiciones. Dios no fuerza su voluntad sobre nadie. El nos deja decidir por nosotros mismos si lo seguimos o si lo rechazamos. Sin embargo, esta decisión es una cuestión de vida o muerte. Dios quiere que nos demos cuenta de esto, ya que El quiere que todos nosotros escojamos la vida. Día a día, en cada nueva circunstancia, debemos afirmar y reforzar este compromiso.

Es la conclusión del discurso. El legislador ha presentado el camino que lleva a la vida y a la muerte. A Israel toca escoger: si es fiel a los preceptos divinos, será objeto de las bendiciones divinas; si se va tras los ídolos, caminará hacia la ruina. El legislador enfáticamente pone por testigos a los cielos y la tierra de que él ha cumplido con su cometido de poner ante Israel la vida y la muerte para que libremente escoja y así se haga digno de reprobación o de bendición. Yahvé entrega la tierra prometida a Israel según juramento hecho a los patriarcas, pero sólo permanecerá en ella si es fiel a sus mandatos; en esto está su ? ida y perduración. Las exigencias de la justicia divina son indeclinables, y sus promesas están supeditadas a ella. Es de notar el sentido de la libertad que se otorga al pueblo elegido en esta alternativa. Dios quiere una adoración de seres libres, no de esclavos. Con estas palabras de invitación al cumplimiento de la Ley se terminan los discursos del legislador hebreo. Es la síntesis de su obra.

Arrepentimiento y perdón

La restauración de Israel

La estructura de este capítulo está relacionada con las maldiciones del pacto mencionadas. Esta sección claramente enseña la consecuencia de la desobediencia: la dispersión de Israel entre las naciones. La palabra dispersado solamente aparece aquí en Deuteronomio, pero la misma palabra aparece para describir el exilio de Judá. Pero más allá de la maldición del exilio está la promesa divina de restauración. En su exilio Israel tendría la oportunidad de reflexionar sobre la promesa de bendición y la consecuencia de la maldición del pacto.

Exilio y deportación eran comunes en las guerras de conquista de las naciones del Antiguo Oriente. En la historia de Israel, tanto el reino del norte (Israel) como el reino del sur (Judá) sufrieron la aflicción de la deportación y exilio por manos de los asirios y de los babilonios. Pero para el deuteronomista, el exilio no era el capítulo final en la historia del pueblo de Dios. El exilio enseña el fracaso del Israel histórico. La restauración de Israel demuestra la fidelidad de Dios en cumplir sus promesas.

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