Comprometidos a Sembrar La Palabra de Dios

Deuteronomio 30: Condiciones para la restauración y la bendición

Como en los oráculos profetices, el deuteronomista abre la puerta a la esperanza si el pueblo dispersado se arrepiente de sus pecados y se vuelve a Yahvé. Dios hará volver a los cautivos aunque estuvieran en los extremos de los cielos. Volverán al país de las promesas, pero con un nuevo espíritu. Yahvé circuncidara su corazón, es decir, le purificará y consagrará, haciéndose sensible a las insinuaciones divinas. Jeremías habla de una nueva alianza escrita en los corazones de los que han de constituir la nueva teocracia nacida del resto purificado en el exilio. Yahvé volverá a proteger a su pueblo, enviando toda clase de bendiciones temporales sobre él y haciendo que las maldiciones que antes sobre él pesaban se vuelvan contra sus enemigos. Pero todo esto está condicionado a la fidelidad a sus preceptos.

Deu 30:11 Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos.

Deu 30:12 No está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al cielo, y nos lo traerá y nos lo hará oír para que lo cumplamos?

Deu 30:13 Ni está al otro lado del mar, para que digas: ¿Quién pasará por nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo haga oír, a fin de que lo cumplamos?

Deu 30:14 Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas.(A)

Refiriéndose a la ceremonia en Moab, Moisés les recuerda que el mandamiento no impone condiciones a las personas que éstas no puedan comprender o cumplir. Se trataba de algo realista y práctico, por lo que nadie tenía excusas para desobedecer.

Dios nos ha llamado para que obedezcamos sus mandamientos, mientras nos recuerda que sus leyes no están escondidas para nosotros ni fuera de nuestro alcance. ¿Ha dicho usted alguna vez que obedecería a Dios si sólo supiera lo que El quiere? ¿Se ha quejado alguna vez de que la obediencia es demasiado difícil para un simple humano? Estas son excusas inaceptables. Las leyes de Dios están escritas en la Biblia y son claramente evidentes en el mundo que nos rodea. Es razonable, sensato y benéfico obedecerlas. La parte más difícil cuando obedecemos las leyes de Dios es simplemente decidir empezar ahora. Pablo se refiere a este pasaje.

El legislador insiste en que la Ley impuesta no está sobre las fuerzas de los componentes de su pueblo, y, por otra parte, el conocimiento de sus preceptos está al alcance de todos. La palabra de Dios está muy próxima al israelita, a su alcance, en su boca y en su mente. Se ordena a los israelitas que inculquen la Ley a sus hijos y les hablen de ella en la casa y en los viajes. En los tiempos rabínicos, la Ley fue casi divinizada, considerando al mismo Dios sujeto a ella, por ser expresión de su voluntad inmutable.

Deu 30:15 Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal;

Deu 30:16 porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella.

Deu 30:17 Mas si tu corazón se apartare y no oyeres, y te dejares extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y les sirvieres,

Ayúdanos a continuar sembrando La Palbara de Dios

WebDedicado ha sido autorizado a recaudar los fondos para continuar con La Gran Comisión


Deja el primer comentario

Otros artículos de Nuestro Blog

Que pueden ser de interés para ti de acuerdo a tus lecturas previas.