Deuteronomio 29: Pacto de Jehová con Israel en Moab

El pacto y la generación del futuro

Esta sección continúa presentando la consecuencia de la maldición que vendría sobre la nación como resultado de la violación del pacto. ablan del castigo del individuo que abandonaba a Jehová para adorar a los ídolos. En la presente sección el texto habla del castigo que vendría sobre la nación. La destrucción presentada aquí no es solamente un potencial para el futuro sino una realidad presente así como claramente afirma: como hoy. Esta expresión afirma que Israel ya estaba en el exilio. Esto indica que la composición final del libro de Deuteronomio en su presente forma fue concluida en el exilio.

Moisés declara que futuras generaciones de israelitas serían testigos del castigo que vendría sobre Israel por causa de la invocación de las maldiciones del pacto. Los futuros israelitas y las personas de otras naciones encontrarían una nación arruinada por la plaga, por las enfermedades y por el fuego. La tierra sería quemada con azufre y sal. Esto significa que la tierra sería completamente devastada y no podría producir sus frutos. La tierra prometida sería tan asolada como Sodoma y Gomorra. Sodoma y Gomorra fueron las dos ciudades destruidas con fuego y azufre por causa de la corrupción moral que había en ellas. Adma y Zeboím fueron otras dos ciudades en el valle de Sidim que también fueron destruidas por fuego junto con las ciudades de Sodoma y Gomorra.

Cuando la futura generación de israelitas mirara la devastación total de la nación, ellos preguntarían: ¿Por qué ha hecho así Jehová a esta tierrai ? i ¿Por qué razón se ha encendido este gran furor? La respuesta es simple: Porque habían abandonado el pacto que Jehová había hecho con sus antepasados, con aquellos que habían sido redimidos de Egipto. Ellos abandonaron a Jehová para adorar a otros dioses.

La idolatría era una violación del primero y segundo mandamientos, los mismos mandamientos que establecía la relación básica entre Dios y su pueblo. El furor de Jehová vino contra la tierra y contra su pueblo. Por causa de la idolatría de Israel, las maldiciones que garantizaban el pacto y que servían para motivar la obediencia del pueblo fueron invocadas precisamente así como Jehová había declarado por medio de Moisés. La lista de maldiciones estaba escrita en este libro. El libro mencionado aquí es una clara referencia a Deuteronomio. El castigo del pueblo fue la devastación de la tierra y el exilio en tierras lejanas. Jehová desarraigó a Israel de su tierra con furor, con ira y con gran indignación y los echó a otra tierra. El pueblo de Israel fue llevado al exilio por Asiria en 722 a. de J.C. y por Babilonia en 587 a. de J.C. La expresión como hoy describe la experiencia del deuteronomista y la realidad de la devastación que vino sobre Jerusalén en 587 a. de J.C. y del exilio de su población por manos de los babilonios.

El texto termina con una exhortación a Israel a obedecer la voluntad de Dios así como él había revelado por medio de Moisés. Hay muchas cosas que sucederán en el futuro y que solamente Dios conoce. Pero él había revelado su voluntad para guiar la vida religiosa y comunitaria de Israel en el presente. Israel no tenía que preocuparse con los secretos de Dios. Lo que Israel necesitaba para vivir una vida feliz, Dios lo había revelado por medio de Moisés. La bendición de la obediencia y la consecuencia de la desobediencia son incentivos para ayudar a Israel a obedecer las palabras de la ley, así como aparece en este libro, el libro de Deuteronomio.

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