Deuteronomio 26: Primicias y diezmos

Pastor Lionel

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Los bigotes del tigre

La declaración de fe que el israelita recitaba incluía dos afirmaciones. La primera afirmación de la persona que presentaba la canasta delante de Dios era que reconocía que él había recibido una porción de la tierra prometida porque Jehová había cumplido la promesa hecha a los patriarcas. Declara que el sacerdote tomaba la canasta de las manos del adorador y la ponía delante del altar de Jehová. Sin embargo, parece indicar que era el adorador quien colocaba la canasta en la presencia de Jehová. Es posible que este ritual incluía la presentación de la canasta dos veces: una por el sacerdote y la otra por el adorador. Pero es más probable que los dos versículos describan el mismo evento.

La segunda afirmación de la persona que hacía la presentación de la canasta aparece en los versículos 5-10. Esta confesión de fe hace referencia a la situación difícil de sus antepasados y enfatiza la fidelidad de Jehová a través de la historia de Israel y de la preservación milagrosa del pueblo en su jornada hacia Canaán.

Jacob, el padre de los israelitas, es introducido como un arameo errante. Jacob vivió en Harán con Labán, el arameo. Las dos esposas y las dos concubinas de Jacob eran arameas y sus hijos nacieron en Aram (Siria). La palabra errante se refiere a la situación de los patriarcas que no tenían tierra propia. La situación de los patriarcas sirve de contraste con la vida del israelita que presentaba su canasta delante de Jehová. Sus antepasados no tenían tierra propia, pero él tenía su tierra, la tierra que Jehová había prometido a los patriarcas, una tierra fértil que producía abundante cosecha.

Jacob y su familia habían descendido a Egipto por causa del hambre que había en la tierra de Canaán. Los eventos que sucedieron en Egipto, la aflicción de Israel como esclavo de los egipcios y la salida del pueblo bajo el poder de Jehová, son interpretados desde la perspectiva de la historia de salvación y de la fe de Israel. Israel había dejado de ser “un pueblo errante” para ser dueño de una tierra fértil, una tierra que fluye leche y miel. Los hijos de los israelitas que habían sido esclavos en Egipto y que habían sufrido hambre en el desierto ahora aparecen delante de Jehová con una canasta que representaba la abundancia de la tierra que Israel había recibido de Jehová. Ahora, en gratitud por la abundante cosecha, los israelitas venían a adorar a Jehová en su templo, trayendo en sus manos las primicias del fruto, símbolo de las bendiciones de Dios.

La presentación de las primicias era ocasión de gran júbilo en Israel. Te regocijarás probablemente indicaba una cena en el templo. Esta cena incluía no solamente la persona que hacía la presentación de la canasta, sino también todos los miembros de su familia, inclusive el levita pobre y el forastero quienes eran parte de la comunidad israelita.

Provisión para los pobres

Esta sección introduce la presentación del diezmo del tercer año. El deuteronomista ya había instruido al pueblo de Israel acerca del diezmo y acerca del diezmo del tercer año. Aquí la presentación de este diezmo especial aparece en el contexto de una confesión personal donde el adorador declara su obediencia a los mandamientos de Jehová. El propósito de este diezmo especial era el ayudar a las personas más pobres en Israel. El grupo de personas pobres y necesitadas incluye los levitas, los forasteros, los huérfanos y las viudas. El hecho de que el libro de Exodo solamente menciona los huérfanos y las viudas, indica que la legislación deuteronómica combina la antigua ley del diezmo con la realidad social de sus días, donde los levitas y los forasteros también necesitaban la ayuda económica de la comunidad, por cuanto ellos no tenían propiedad en Israel.

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