Deuteronomio 22: Leyes para mantener la disciplina y el orden.

Otra interpretación, propuesta por G. J. Wenham, declara que la sangre en la sábana era una evidencia de que la joven estaba menstruando durante el período de desposario y antes del matrimonio. La sangre en la sábana era una evidencia de que ella no había sido infiel y que no estaba embarazada cuando se casó. Si inmediatamente después del matrimonio ella quedaba embarazada, la sangre era una evidencia de que no había sido infiel antes del matrimonio.

La decisión acerca de la virginidad de la joven se hacía por la corte de los ancianos que se reunía como tribunal local a la puerta de la ciudad. Si el esposo hubiera acusado a su esposa falsamente, o sea, si él hubiera difamado su carácter con el propósito de obtener el divorcio, los ancianos tenían la responsabilidad de castigar a aquel hombre. El texto no indica la forma de castigo, pero la palabra en heb. indica castigo corporal. Además, el esposo tenía que pagar 100 siclos de plata al padre de su esposa. La cantidad que el esposo tenía que pagar a su suegro era doble a la compensación que él había dado por su esposa. La cantidad también era doble a la multa pagada por el hombre que había seducido a una virgen. Por cuanto el esposo había presentado un falso cargo contra su esposa, él tenía que retenerla como su esposa y no podía divorciarse de ella por toda su vida. Esta regla protegía el derecho del hijo primogénito de la esposa despreciada en heredar la propiedad que legalmente le pertenecía.

Si la acusación del esposo era verdadera, si su esposa era culpable de haber violado su virginidad antes del matrimonio, ella era apedreada por haber cometido una vileza en Israel. Vileza (heb. nebalah) se usaba para describir una ofensa sexual. La mujer era condenada con el mismo castigo que la mujer adúltera, porque había deshonrado la casa de su padre. Además porque, estando desposada con la intención de casarse, había tenido relaciones sexuales con otro hombre antes del matrimonio con su esposo.

Juicio sobre el adulterio

El adulterio era una violación de la santidad del matrimonio. El adulterio era la relación sexual de una mujer casada con otro hombre que no era su esposo. En hogares donde se practicaba la poligamia, la relación sexual entre un hombre y su segunda o tercera esposa no era considerado adulterio. La violación del matrimonio por medio del adulterio era prohibido por Dios. Para que la acusación de adulterio fuera válida, la ley deuteronómica exigía que los adúlteros fueran sorprendidos en el acto de adulterio. Según la ley, tanto el hombre como la mujer sorprendidos en el acto de adulterio eran castigados con la pena de muerte. El texto no declara cómo se ejecutaba a los adúlteros. Es probable que ellos eran apedreados hasta la muerte (vea v. 24).

La seducción de una mujer desposada

En Israel el desposorio era un compromiso matrimonial en que una mujer era prometida a un hombre. La mujer desposada tenía que mantenerse pura y fiel a su futuro marido. Ya que el desposorio era una relación permanente, la violación de esta relación era considerada adulterio. El texto presenta dos casos diferentes de una mujer desposada que es seducida por un hombre.

El primer caso relata la situación de una mujer desposada que tuvo relación sexual con un hombre. Si el acto ocurría en la ciudad, se presumía que la mujer había dado su consentimiento porque ella podía haber gritado pidiendo ayuda y así evitado el ataque. Por esta razón, el acto sexual era considerado un caso de adulterio y las dos personas debían ser apedreadas. La severidad de la penalidad indica que la mujer desposada era considerada como la esposa de su futuro marido. El segundo caso relata la situación de la mujer desposada que fue atacada en el campo y violada sexualmente. En este caso, solamente el hombre era condenado a la muerte, porque él había forzado a la mujer y la violó sin su consentimiento. En esta situación se presume que la mujer era inocente, que ella había gritado pidiendo ayuda y que nadie había oído su clamor.

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