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Deuteronomio 1: Moisés recuerda a Israel las promesas de Jehová en Horeb

Pastor Lionel

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Dios ordena al pueblo que salga de Horeb

Otra vez el escritor de Deuteronomio establece que la ley fue proclamada al otro lado del Jordán, cuando el pueblo estaba aún en la tierra de Moab. El otro lado del Jordán es la tierra de Moab. Esto significa que el libro fue escrito desde la perspectiva del redactor del libro de Deuteronomio. La palabra ley, en heb. torah, significa “enseñanza” o “instrucción”. Moisés es presentado como un maestro que explica o interpreta las palabras de Jehová al pueblo.

La palabra explicar aparece con el significado de “escribir en piedra”. Como maestro de la ley, Moisés no solamente explica o interpreta las estipulaciones del pacto y las demandas de Jehová sino que inculca en la mente y en el corazón del pueblo lo que Israel debe hacer para vivir como pueblo de Dios en la tierra prometida. La autoridad de Moisés como maestro y predicador de la torah de Jehová viene de su oficio de mediador del pacto. Su misión era exponer a Israel la implicación de vivir bajo las estipulaciones del pacto para la vida social y religiosa de la nación.

Después de la salida de Egipto, Israel fue directamente al monte Sinaí donde permaneció casi dos años. Después de su estancia en el monte, el Señor ordenó al pueblo salir de la región donde estaban y empezar su marcha hacia Canaán para poseer la tierra prometida. El pueblo tenía que abandonar la seguridad de la presencia de Jehová en el monte Sinaí y experimentar la realidad del desierto. La posesión de la tierra prometida requería el sacrificio del desierto.

Moisés introduce el Dios de Israel. Su nombre es Jehová. El Dios de Israel reveló su nombre a Moisés como Jehová. El nombre de Dios, YO SOY, está asociado con el verbo hayah, “ser”. En castellano el nombre Jehová está compuesto de las letras del tetragrama YHWH y de las vocales del nombre Adonai y produce el nombre Jehová. El mismo procede de la vocalización del nombre divino en el Texto Masorético (el texto heb. del AT) y probablemente empezó a ser usado en el siglo XV d. de J.C. La expresión nuestro Dios y “tu Dios” es característica del libro de Deuteronomio. Las dos expresiones están relacionadas con el pacto y reflejan la relación íntima que existía entre Jehová e Israel.

La orden de marchar hacia la tierra prometida indica que Israel iba a seguir el camino más corto hacia Canaán. Pero por causa de la rebelión del pueblo, fueron condenados a pasar 40 años en el desierto antes de entrar en Canaán. La extensión de la tierra prometida es una descripción ideal de la herencia de Israel. Durante la mayor parte de su historia, Israel nunca pudo alcanzar este límite ideal de sus fronteras, con la excepción de un breve período durante los reinados de David y Salomón. La región montañosa de los amorreos es una referencia a las áreas montañosas de Canaán y Transjordania. En Deuteronomio, el nombre amorreos se usa generalmente para designar a los habitantes autóctonos de Canaán. El Arabá es el valle del Jordán. La Sefela o “tierra baja” es el área semi llana entre las montañas de Judá y el área fértil del llano de Filistea. El Néguev es la región árida que formaba el desierto al sur de Judá, desde Hebrón hasta Cadesbarnea. La costa del mar es la costa del Mediterráneo. La tierra de los cananeos probablemente es una referencia al valle de Jezreel en el norte de Canaán, hacia el Líbano. Dios manda a Israel que salga del monte donde había permanecido por mucho tiempo y que marche hacia la tierra prometida a cumplir su destino.

En heb. la palabra “poseer” tiene la idea de recibir como herencia. La tierra de Canaán pertenecía a Jehová y ahora que Israel era su pueblo escogido, él da la tierra a Israel como una herencia especial. La tierra de Canaán fue prometida a Abraham, a Isaac y a Jacob. La conquista de la tierra en los días de Josué fue una confirmación de la promesa que Jehová había hecho a los patriarcas.

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