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Deuteronomio 1: Moisés recuerda a Israel las promesas de Jehová en Horeb

Pastor Lionel

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Deu 1:28 ¿A dónde subiremos? Nuestros hermanos han atemorizado nuestro corazón, diciendo: Este pueblo es mayor y más alto que nosotros, las ciudades grandes y amuralladas hasta el cielo; y también vimos allí a los hijos de Anac.

Canaán era una tierra de gigantes y fortalezas imponentes. Los «anaceos» podrían haber medido entre 2.10 y 2.70 m de altura. Muchas de las ciudades fortificadas de la tierra tenían murallas de casi 9 m de altura. El miedo de los israelitas era comprensible, pero no justificable, pues el todopoderoso Dios les había prometido la victoria.

El libro de Deuteronomio comienza con Israel acampado al este del rio Jordán en el valle del Arabá en la tierra de Moab. Antes que el pueblo cruzara el río hacia la tierra prometida, Moisés pronunció un inspirado discurso indicando cómo habrían de vivir.

Amuralladas hasta el cielo : Esto es una hipérbole. Las ciudades estaban edificadas sobre colinas y parecían más elevadas de lo que eran. Las murallas de las ciudades cananeas tenían entre 10 y 15 metros de alto.

Deu 1:29 Entonces os dije: No temáis, ni tengáis miedo de ellos.

Deu 1:30 Jehová vuestro Dios, el cual va delante de vosotros, él peleará por vosotros, conforme a todas las cosas que hizo por vosotros en Egipto delante de vuestros ojos.

Deu 1:31 Y en el desierto(D) has visto que Jehová tu Dios te ha traído, como trae el hombre a su hijo, por todo el camino que habéis andado, hasta llegar a este lugar.

Deu 1:32 Y aun con esto no creísteis a Jehová vuestro Dios,(E)

Deu 1:33 quien iba delante de vosotros por el camino para reconoceros el lugar donde habíais de acampar, con fuego de noche para mostraros el camino por donde anduvieseis, y con nube de día.

Dios castiga a Israel

Deu 1:34 Y oyó Jehová la voz de vuestras palabras, y se enojó, y juró diciendo:

Deu 1:35 No verá hombre alguno de estos, de esta mala generación, la buena tierra que juré que había de dar a vuestros padres,(F)

Deu 1:36 excepto Caleb hijo de Jefone; él la verá, y a él le daré la tierra que pisó, y a sus hijos; porque ha seguido fielmente a Jehová.

Deu 1:37 También contra mí se airó Jehová por vosotros, y me dijo: Tampoco tú entrarás allá.

Deu 1:38 Josué hijo de Nun, el cual te sirve, él entrará allá; anímale, porque él la hará heredar a Israel.

Deu 1:39 Y vuestros niños, de los cuales dijisteis que servirían de botín, y vuestros hijos que no saben hoy lo bueno ni lo malo, ellos entrarán allá, y a ellos la daré, y ellos la heredarán.

Una manifestación de la misericordia de Dios queda demostrada con la promesa dada a Caleb, a Josué y a la segunda generación israelita, que entrarían en Canaán. Ello constituía un nuevo comienzo, una segunda oportunidad, cuyo cumplimiento se hace realidad con el pacto deuteronómico.

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