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Deuteronomio 11: La grandeza de Jehová

Declaración de bendición y maldición

Después de haber presentado las estipulaciones del pacto entre Dios e Israel Moisés sigue la práctica de los pactos orientales, y termina su exhortación con las bendiciones que vendrían sobre el pueblo si obedecían las demandas del pacto y con las maldiciones que vendrían por causa de la desobediencia. Esta declaración de las bendiciones y maldiciones sirve como la conclusión, donde Moisés presenta un resumen de los eventos históricos que sucedieron con Israel después de su salida de Egipto. A la declaración de las bendiciones y maldiciones sigue también la presentación de la ley del pacto y de la exhortación a la obediencia. Ahora Israel es retado a tomar una decisión. La alternativa es bendición o maldición, vida o muerte.

Moisés declara brevemente que el resultado de la obediencia es la bendición de Dios. Si Israel obedecía las leyes de Jehová, sería bendecido de muchas maneras. Obedecer era oír la voz de Jehová y poner en práctica los mandamientos que él había dado por medio de Moisés. Obedecer era ser fiel a Jehová y mantener las demandas del pacto.

La consecuencia de la desobediencia es la maldición. Desobedecer era apartarse del camino de Jehová y servir a los otros dioses. Las leyes que Israel tenía que obedecer eran las que Moisés había dado a Israel en el monte Sinaí. Estas leyes declaraban que Jehová es el único Dios de Israel y que solamente él debía ser adorado por el pueblo del pacto.

Después de la conquista de Canaán, el pueblo tenía que congregarse en Siquem, entre los montes Gerizim y Ebal para la renovación del pacto entre Jehová e Israel. La renovación del pacto demandaba la renovación de los votos de obediencia que Israel había hecho en el monte Sinaí. Siquem fue seleccionado como el sitio de la ceremonia de la renovación del pacto porque la ciudad estaba asociada con los patriarcas. Fue en Siquem donde Abraham edificó su primer altar para Jehová en la tierra prometida. Fue en Siquem donde Jacob levantó un altar para adorar a Jehová. Según las instrucciones de Moisés, la mitad de las tribus se congregarían en el monte Gerizim y la otra mitad en el monte Ebal. Bajo la dirección de los levitas, las tribus en el monte Gerizim pronunciarían las bendiciones y las tribus en el monte Ebal pronunciarían las maldiciones. La ceremonia de la proclamación de las maldiciones y bendiciones se presenta en detalle. La ceremonia mencionada está basada en estas instrucciones que Moisés dio a Israel.

La renovación del pacto sirvió para inculcar en la mente de Israel la necesidad de ser fiel a Jehová y de obedecer las demandas del pacto. Moisés provee información identificando el sitio donde estaba Siquem. Siquem estaba en Canaán, al otro lado del Jordán, en el occidente, hacia donde se pone el sol. La ciudad estaba en el territorio donde vivían los cananeos, cerca de la encina de Moré. La dirección del sitio donde Siquem estaba ubicada debe ser entendida desde la perspectiva donde estaba Moisés cuando habló estas palabras. La encina de Moré aparece en el AT cuando Abraham estaba viajando por Canaán y probablemente era el mismo árbol donde Raquel enterró las imágenes de los dioses extraños que ella había traído de la casa de su padre.

Las leyes que Jehová había dado a Israel por medio de Moisés eran para guiar la vida del pueblo en la tierra de Canaán. Israel todavía estaba en la tierra de Moab, al otro lado del Jordán, esperando la orden divina de cruzar el río y entrar en la tierra prometida. La entrada de Israel en la tierra prometida se tornaría una realidad en un futuro no muy lejano. La promesa que Jehová había hecho a los patriarcas se cumpliría e Israel heredaría la tierra que Dios había prometido a Abraham y sus descendientes. Pero una vez que Israel conquistara la tierra y habitara en ella, ellos tenían que obedecer las palabras del Señor y poner por obra todos los decretos y las leyes relacionadas con las demandas del pacto.

Para ayudar a Israel a entender lo que el Señor esperaba de ellos, el legislador hebreo presenta los detalles de la ley. Esta sección se llama el Código Deuteronómico. El propósito de las leyes del Código Deuteronómico era ayudar a Israel a vivir como pueblo de Dios en Canaán y eliminar cualquier acción que afectara la relación establecida en el monte Sinaí.

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