Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Dedicacion

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email

En la Abadía de Westminster en Londres, una de las primeras tumbas que se pueden ver al entrar en la catedral es la del gran misionero David Livingstone. Sobre ella están grabadas las palabras de Jesús: «También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer. . .».

Fue enviado a Africa como médico misionero por la Iglesia de Escocia y allí sirvió Livingstone por más de tres décadas.

Una sociedad misionera de Africa del Sur le escribió a Livingstone diciéndole que tenían algunos hombres piadosos que quisieran enviar para ayudarle. Al propio tiempo inquirían si había buenas carreteras para llegar al lugar donde en ese momento se encontraba Livingstone.

El gran misionero les contestó diciéndoles: «Si tienen ahí algunos hombres que sólo vendrán si hay buenas carreteras, no los quiero aquí. Sólo quiero hombres que vengan aunque no haya caminos. »

Deja una respuesta

Ayúdanos a continuar Sembrando La Palabra de Dios

Publicaciones que pueden ser de interés para ti

Caminos misteriosos

Mike Larkin, Oficial de transito en el Estado de California patrullaba en su motocicleta, cuando de pronto un camión de carga salió en una esquina a alta

Artículo Completo

Liberación

Al acercase la medianoche del 31 de julio de 1838, William Knibb reunió a diez mil esclavos en la isla de Jamaica para celebrar el Acto de

Artículo Completo

La confesión como salvación

Alexander Solzhenitsyn ha hablado poderosamente de esta dimensión controversial de la confesión a través de su vocación como escritor exiliado: «¿Qué puede llegar a hacer la literatura

Artículo Completo