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Daniel 9: Oración de Daniel por su pueblo

Pastor Lionel

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Daniel 9:6 No hemos obedecido a tus siervos los profetas,[f] que en tu nombre hablaron a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra.

A través de los años, Dios había enviado a muchos profetas para que hablaran a Su pueblo, pero sus mensajes cayeron en el vacío. La verdad era demasiado dolorosa para escucharla. Dios todavía nos habla con claridad y precisión por medio de la Biblia, y además a través de predicadores, maestros y amigos que se interesan en nosotros. Algunas veces la verdad hiere, y preferimos las falsedades dulces. Si usted no está dispuesto a escuchar la Palabra de Dios, pregúntese si está tratando de evitar un cambio doloroso. No se acomode en una mentira dulce que lo puede llevar a un juicio severo. Aceptar la verdad por dolorosa que sea siempre es saludable.

Daniel 9:7 Tuya es, Señor, la justicia, y nuestra la confusión de rostro que en el día de hoy lleva todo hombre de Judá, los habitantes de Jerusalén y todo Israel, los de cerca y los de lejos, en todas las tierras adonde los has echado a causa de su rebelión con que se rebelaron contra ti.

Daniel 9:8 Nuestra es, Jehová, la confusión de rostro, y de nuestros reyes, de nuestros príncipes y de nuestros padres, porque contra ti pecamos.

Daniel 9:9 De Jehová, nuestro Dios, es el tener misericordia y el perdonar, aunque contra él nos hemos rebelado

Daniel 9:10 y no obedecimos a la voz de Jehová, nuestro Dios, para andar en sus leyes, que él puso delante de nosotros por medio de sus siervos los profetas.

Daniel 9:11 Todo Israel traspasó tu Ley, apartándose para no obedecer a tu voz. Por lo cual ha caído sobre nosotros la maldición y el juramento que está escrito en la ley de Moisés,[g] siervo de Dios, porque contra Dios pecamos.

Daniel mencionó las bendiciones y las maldiciones definidas en Deuteronomio 28. Dios había dado al pueblo de Israel una elección: obedézcanme y serán bendecidos, o desobedézcanme y se enfrentarán a las maldiciones. La aflicción tenía la intención de hacer que el pueblo se volviera a Dios. Cuando nos enfrentemos a circunstancias difíciles, debemos preguntarnos si Dios tiene motivos para castigarnos. Si así lo creemos, debemos pedirle perdón. Luego podemos pedirle que nos ayude a resolver nuestros problemas.

Daniel 9:12 Y él ha cumplido la palabra que habló contra nosotros y contra nuestros jefes que nos gobernaron, trayendo sobre nosotros tan gran mal; pues nunca fue hecho debajo del cielo nada semejante a lo que se ha hecho contra Jerusalén.

Daniel 9:13 Conforme está escrito en la ley de Moisés, todo este mal vino sobre nosotros; pero no hemos implorado el favor de Jehová, nuestro Dios, y no nos hemos convertido de nuestras maldades ni entendido tu verdad.

Daniel 9:14 Por tanto, Jehová veló sobre el mal y lo trajo sobre nosotros; porque justo es Jehová, nuestro Dios, en todas sus obras que ha hecho, y nosotros no obedecimos a su voz.

Daniel habló de cómo Dios siempre trataba de que Israel volviera a El. Aun después de un desastre, no querían obedecerlo. Dios todavía se vale de las circunstancias, otras personas y, más importante todavía, la Biblia para que la gente regrese a El. ¿Qué tiene que hacer Dios para que usted lo escuche?

Daniel 9:15 »Ahora pues, Señor, Dios nuestro, que sacaste a tu pueblo de la tierra de Egipto[h] con mano poderosa y te hiciste renombre cual lo tienes hoy, hemos pecado, hemos actuado impíamente.

Daniel 9:16 Señor, conforme a todos tus actos de justicia, apártese ahora tu ira y tu furor de sobre tu ciudad Jerusalén, tu santo monte; porque a causa de nuestros pecados y por la maldad de nuestros padres, Jerusalén y tu pueblo son el oprobio de todos los que nos rodean.

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