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Daniel 11: Profecía cumplida

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Daniel 11:16 El que vendrá contra él hará su propia voluntad, y no habrá quien se le pueda enfrentar; y permanecerá en la tierra gloriosa,[c] que será consumida bajo su poder.

La tierra gloriosa : Israel, conquistada por Antíoco el Grande en el 199 a.C.

Daniel 11:17 Afirmará luego su rostro para venir con el poder de todo su reino. Hará convenios con aquel, y le dará una hija por mujer, para destruirlo; pero no permanecerá ni tendrá éxito.

El invasor, Antíoco III, trató de hacer las paces entre Egipto y Siria dando a su hija en matrimonio a Tolomeo IV Epífanes de Egipto, pero el plan fracasó.

Daniel 11:18 Volverá después su rostro a las costas, y tomará muchas; pero un príncipe le hará cesar en su afrenta, y aun hará volver sobre él su oprobio.

Daniel 11:19 Luego volverá su rostro a las fortalezas de su tierra; pero tropezará y caerá, y no será hallado.

Daniel 11:20 »En su lugar se levantará uno que hará pasar un cobrador de tributos por la gloria del reino; pero en pocos días será muerto, aunque no con ira ni en batalla.

Este sucesor es Seleuco IV, sucesor de Antíoco III. Envió a Heliodoro para robar y profanar el templo de Jerusalén.

Daniel 11:21 »Ocupará su lugar un hombre despreciable, al cual no darán la honra del reino. Vendrá sin aviso y tomará el reino con halagos.

Un hombre despreciable : Antíoco IV, el monarca sirio que gobernó del 175 al 163 a.C. Este se dio a sí mismo el nombre de Epífanes, «Dios se manifiesta», pero se le llamó Epímanes (el «orate») por sus enemigos. No se conoce con exactitud cómo pudo apoderarse del trono por medio de halagos .

Seleuco IV fue sucedido por su hermano, Antíoco IV Epífanes, quien se congració con los romanos.

Daniel 11:22 Las fuerzas enemigas serán barridas delante de él como por inundación de aguas; serán del todo destruidas, junto con el príncipe del pacto.

El príncipe del pacto : Se trata del sumo sacerdote judío Onías III.

Daniel 11:23 Él, después del pacto, engañará, subirá y saldrá vencedor con poca gente.

Daniel 11:24 Estando la provincia en paz y en abundancia, entrará y hará lo que no hicieron sus padres ni los padres de sus padres; botín, despojos y riquezas repartirá entre sus soldados, y contra las fortalezas formará sus designios. Esto durará un tiempo.

Daniel 11:25 »Despertará sus fuerzas y su ardor con un gran ejército, contra el rey del sur, y el rey del sur se empeñará en la guerra con un ejército grande y muy fuerte; pero no prevalecerá, porque le harán traición.[d]

Daniel 11:26 Aun los que coman de sus manjares lo quebrantarán; su ejército será destruido, y muchos caerán muertos.

Daniel 11:27 En su corazón, estos dos reyes tramarán hacer mal. Sentados a una misma mesa, se mentirán el uno al otro; pero no servirá de nada, porque el plazo aún no habrá llegado.

Estos dos reyes traicioneros fueron probablemente Antíoco IV de Siria y Tolomeo VI de Egipto. La traición y el engaño son armas que los que codician poder utilizan para colocarse por encima de los demás. Sin embargo, cuando dos codiciosos tratan de hacerse esto, el juego se convierte en un proceso autodestructivo en que se debilitan ambos. También es fútil, pues Dios tiene el poder en sus manos.

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