Ester 3: Conspiración de Amán

Ester 3:6 Pero tuvo en poco poner mano en Mardoqueo solamente, pues ya le habían declarado cuál era el pueblo de Mardoqueo; y procuró Amán destruir a todos los judíos que había en el reino de Asuero, al pueblo de Mardoqueo.

Ester 3:7 En el mes primero, que es el mes de Nisán, en el año duodécimo del rey Asuero, fue echada Pur, esto es, la suerte, delante de Amán, suerte para cada día y cada mes del año; y salió el mes duodécimo, que es el mes de Adar.

Amán echó suertes para determinar el mejor día para llevar a cabo su decreto. Poco sabía él que le estaba haciendo el juego a Dios, ya que el día de muerte fue establecido casi un año después, dándole tiempo a Ester de hacer su petición al rey. La palabra persa para la expresión echar suertes, era purim. Esta llegó a ser el nombre de la fiesta celebrada por los judíos cuando fueron liberados, y no muertos, en el día designado por Amán.

Ester 3:8 Y dijo Amán al rey Asuero: Hay un pueblo esparcido y distribuido entre los pueblos en todas las provincias de tu reino, y sus leyes son diferentes de las de todo pueblo, y no guardan las leyes del rey, y al rey nada le beneficia el dejarlos vivir.

Ester 3:9 Si place al rey, decrete que sean destruidos; y yo pesaré diez mil talentos de plata a los que manejan la hacienda, para que sean traídos a los tesoros del rey.

Amán debió de haber tenido la esperanza de adquirir esta tremenda suma de dinero al saquear las casas y los negocios de los judíos que serían asesinados por medio de su decreto. Un gran número de judíos estaban viviendo en ese tiempo en el imperio. Amán no imaginaba que esta traición sería usada en su contra.

Ester 3:10 Entonces el rey quitó el anillo de su mano, y lo dio a Amán hijo de Hamedata agagueo, enemigo de los judíos,

Cuando el rey le dio su anillo a Amán estaba entregándole un símbolo de autoridad real.

Los funcionarios en el mundo antiguo usaban anillos de sello como firmas personales. La superficie del anillo tenía un relieve hecho de metal, madera o hueso; el de Asuero estaba probablemente hecho de plata o de oro. Cada individuo tenía su propio sello. Las cartas eran selladas al presionar el anillo sobre cera suave, y los documentos oficiales se certificaban por medio del sello real. Al dar a Amán su anillo de sello, Asuero le dio su firma personal y con ella la autoridad de hacer lo que quisiera. El rey no se percató de que su propia firma sellaría la orden de muerte de su esposa Ester.

Ester 3:11 y le dijo: La plata que ofreces sea para ti, y asimismo el pueblo, para que hagas de él lo que bien te pareciere.

Ester 3:12 Entonces fueron llamados los escribanos del rey en el mes primero, al día trece del mismo, y fue escrito conforme a todo lo que mandó Amán, a los sátrapas del rey, a los capitanes que estaban sobre cada provincia y a los príncipes de cada pueblo, a cada provincia según su escritura, y a cada pueblo según su lengua; en nombre del rey Asuero fue escrito, y sellado con el anillo del rey.

Aquí aparecen tres niveles de dignatarios persas. Los sátrapas eran gobernadores de provincia; los capitanes los asistían como jefes de las ciudades que allí se levantaban; y los príncipes de cada pueblo eran jefes tribales.

Ester 3:13 Y fueron enviadas cartas por medio de correos a todas las provincias del rey, con la orden de destruir, matar y exterminar a todos los judíos, jóvenes y ancianos, niños y mujeres, en un mismo día, en el día trece del mes duodécimo, que es el mes de Adar, y de apoderarse de sus bienes.

El plan de Amán (versículos 5-9) iba a ser llevado a cabo once meses más tarde.

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