Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Conocerse para estar ubicados

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email

Necesitados de orejas. La concesión de orejas en el espectáculo de las corridas de toros es sinónimo de triunfo. Cuantas más pelúas, se dice, mejor. Generalmente, éstas son pedidas para el diestro de turno… pero lo inusual, lo imperdonable es que se pidan para … un subalterno.

Este es el caso de banderillero de Huelva apodado «Redondo». El peón mantenía una relación con una joven un tanto espesa, auditivamente hablando, vamos… una sorda hablando en buen español. Y la joven sorda, enamorada no se perdía ni una sola de las actuaciones de su amado, sin pasar exactamente desapercibida: lo llamaba a gritos, coreaba su nombre y distraía al subalterno a la menor ocasión.

Tuvo «Redondo» una gran actuación en banderillas con un toro, al que el diestro de turno realizó una gran faena. Así, el público, a la muerte del astado, pedía la oreja con insistencia la oreja para el diestro, al tiempo que la novia de «Redondo» exclamaba:

— La oreja pa Redondo, La oreja pa Redondo…

Y un espectador de los que había soportado a la particular Julieta durante todo el espectáculo, le susurró al oído:

— La oreja pa tí, muchacha, que te hace más falta que a Redondo…

Deja una respuesta

Ayúdanos a continuar Sembrando La Palabra de Dios

Publicaciones que pueden ser de interés para ti

La Obra de Pablo

Los viajes del apóstol Pablo son de todos conocidos, y en todo caso el lector puede seguirlos leyendo en el libro de Hechos Por tanto, no nos

Artículo Completo

La ventana del hospital

Dos hombres, ambos enfermos de gravedad, compartían el mismo cuarto semi privado del hospital. A uno de ellos se le permitía sentarse durante una hora en la

Artículo Completo

Canicas rojas

Durante los duros años de la depresión, en un pueblo pequeño de Idaho, USA, solía parar en el almacén del Sr. Miller para comprar productos frescos de

Artículo Completo