Comprometidos a Sembrar La Palabra de Dios

Compasión, no lastima

Una mujer cruzó apresurada la calle sin prestar mucha atención a los vehículos que iban y venían en ambas direcciones. El resultado fue que uno de ellos, por no golpearla, hizo un rápido viraje. Pero fue materialmente imposible evitar darle un fuerte golpe que la lesionó, y tampoco pudo evitar colisionar con otro vehículo aparcado cerca. La situación se complicaba por la falta de medios para auxiliar a la pobre mujer.

En seguida se arremolinó la gente y muchos profirieron las habituales expresiones de lástima, pero nadie hacía nada en concreto.

Al fin, uno de los presentes, molesto por tantas expresiones vacías, dijo dirigiéndose a los demás:

— «La lástima no soluciona nada. Yo tengo cien pesos de compasión y aquí están. ¿Cuánta compasión tiene usted?»

Ayúdanos a continuar sembrando La Palbara de Dios

WebDedicado ha sido autorizado a recaudar los fondos para continuar con La Gran Comisión


Deja el primer comentario

Otros artículos de Nuestro Blog

Que pueden ser de interés para ti de acuerdo a tus lecturas previas.