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Cómo hicimos para sobrevivir

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De niños andábamos en autos que no tenían cinturones de seguridad, ni bolsas de aire. Ir en la parte de atrás de una camioneta era un paseo especial y todavía lo recordamos. Nuestras cunas estaban pintadas con brillantes colores de pintura a base de plomo. No teníamos tapas con seguro contra niños en las botellas de remedios, gabinetes o puertas. Cuando corríamos en bicicleta no usábamos casco.

Tomábamos agua de la manguera del jardín o dela pluma pública y no de una botella de agua mineral. Gastábamos horas y horas construyendo unos carritos de chatarra y los que tenían la suerte de tener calles inclinadas los tiraban cuesta abajo y en la mitad se acordaban que no tenían frenos. Después de varios choques contra los arboles o cordones aprendimos a resolver el problema. Salíamos a jugar con la única condición de regresar antes del anochecer.

El colegio duraba todo el día de 7am a 12m, íbamos a casa a almorzar. Luego volvíamos a las 2pm hasta las 5pm, No teníamos celular… así que nadie podía ubicarnos. Impensable. Nos cortábamos, nos rompíamos un hueso, perdíamos un diente, pero nunca hubo una demanda por estos accidentes. Nadie tenía la culpa sino nosotros mismos. Comíamos bizcochitos, pan y con manteca, tomábamos bebidas con azúcar y nunca teníamos exceso de peso porque siempre estábamos afuera jugando.

Compartíamos una bebida entre cuatro… tomando en la misma botella y nadie se moría por eso. No teniamos Playstations, Nintendo 64, X boxes, Juegos de vídeo , 99 canales de television en cable , videograbadoras , sonido surround, celulares personales, computadoras , chatrooms en Internet, sino que teníamos amigos. Salíamos, nos subíamos en la bicicleta o caminábamos hasta la casa del amigo, tocábamos el timbre o sencillamente entrabamos sin tocar y allí estaba y salíamos a jugar.

¡Ahí, afuera!, ¡En el mundo cruel ¡Sin un guardián! ¿Como hacíamos?. Jugábamos con palitos y pelotas de tenis, en algún equipo que se formaba para jugar un partido; no todos llegaban a ser elegidos y hasta ahora que yo sepa no ha quedado nadie traumatizado. Algunos estudiantes no eran tan brillantes como otros y cuando perdían un año lo repetían. Nadie iba al psicólogo, al psicopedagogo, nadie tenía dislexia ni problemas de atención ni hiperactividad, simplemente repetía y tenía una segunda oportunidad. Teníamos libertad, fracasos, responsabilidades y aprendimos a manejarlos. La gran pregunta es ¿como hicimos para sobrevivir? y sobre todo para ser las grandes personas que somos ahora.

¿Eres uno de esa generación? 1960, 1970, 1980? Si lo eres, entonces pasa este mensaje a los conocidos de tu misma generación o a gente más joven de 1990 o 2000, para que sepan cómo éramos antes de que la «seguridad» fuera el valor más importante. Seguro dirán que eramos unos aburridos pero, ¡Eramos felices!

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